Hoy hace 22 años

Hoy hace 22 años que me viene a vivir a Baztan. También aquel día era sábado. No he vivido aquí de continuo, pero sí donde más tiempo he pasado a lo largo de estas dos décadas, en diferentes casas y pueblos. Siempre que me he ido,  ya fuera a Madrid o a Bolivia, ha sido para volver a escape. A ratos pienso que fue un error venir aquí en busca de un refugio que me era necesario, otros en cambio considero, en frío, imparcialmente (se me coló el verso, lo siento), que gracias a la vida que he llevado aquí he podido escribir lo que he escrito. Si vine fue gracias a la serie de barullos provocados por la aparición de Las pirañas, a finales de 1992. Entonces necesitaba sosiego. Un amigo ya fallecido me ofreció una casa, Sutegia, junto a una plantación de kiwis, vine, me instalé, hice amigos nuevos y empezó a pasar el tiempo… Ha habido muchos momentos de dicha, de amistad, de lectura dichosa, de caminatas y otros de tristeza, de soledad y aturdimiento. Fue un día de mucha lluvia cuando pegué un brinco y grité: «¡A Juan Fernández, carajo!» El vivir apartado me ha librado de enterarme de muchas miserias. Sigo caminando mucho por los montes de los alrededores, todo lo que puedo, pero no como antes… No se trata de hacer balances, aunque compruebe que es aquí donde he ido envejeciendo, de modo que los balances se hacen solos y si no salen invitando a la liquidación por derribo, poco les falta porque no cuadran jamás. A nadie. Lo realizado siempre se queda por debajo de lo pretendido, eso es lo más común. Errores, errores… aciertos, cielo, infierno… Ya no sé, todo a días, a ratos… pero lejos.

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Las pirañas, de nuevo

25 años depués, se dice pronto…

sanmartin-piran%cc%83as-2NOTA DE PRENSA
La editorial Limbo Errante comienza su andadura en 2017 publicando Las pirañas, una novela emblemática dentro de la narrativa española contemporánea, cumpliéndose el 25 aniversario de la edición original. Esta nueva edición ha sido revisada por el autor, Miguel Sánchez-Ostiz.
Esta edición se presenta con una cubierta del ilustrador aragonés Óscar Sanmartin Vargas y cuenta con un prólogo exclusivo del propio autor y además con un marginalia de notas de la filóloga @SilviaBroome y del historiador Eduardo Irujo.
Las pirañas nos introduce el viaje a ese lado espantoso y terrible que dicen fascina al ser humano, en forma de monólogo que nos atrae hacia la mente del protagonista, nuestro hombre, a través de varias jornadas en las que reflexiona sobre aquellas cosas que no es conveniente contar nunca, la hipocresía social, la condición humana sin filtros ni ambajes y las pasiones desnudas, carnívoras, dolorosas en un afán por sobrevivir a sus propios deseos y circunstancias. Muestra una galería de personajes llenos de matices que reflejan sus convencionalismos y pulsiones en espejos deformantes de la realidad. Es ésta, por forma y contenido, una de esas historias verdaderas que, en manos de un escritor con la solvencia y pericia de Miguel Sánchez-Ostiz, alcanza la categoría de obra maestra.
Limbo Errante Editorial, ubicada en Zaragoza, responde al propósito de su responsable editorial, de seleccionar textos excepcionales y publicar obras, tanto de narrativa como de ensayo, en ediciones cuidadas tanto en su dimensión literaria como en su diseño visual. El objetivo es dar a conocer tanto nuevas voces como dar luz a propuestas en el tiempo y que artistas plásticos enriquezcan el catálogo con sus ilustraciones. Y prueba de esta voluntad se presenta al público en febrero de 2017 con Las pirañas, de Miguel Sánchez-Ostiz.

Otoñal de Las pirañas

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No creí que corregir un libro como Las pirañas fuera tan complicado. ¿Sobran o faltan páginas? Pues las dos cosas. Y además resulta difícil poner orden en lo que nunca lo tuvo, no ya como labor de edición, que salta a la vista que no hubo, ignoro por qué, sino de escritura. Fue hace vienticinco años, más de veinticinco años, entre finales de 1985 y 1992. Podría decir que si estoy aquí, frente a ese panorama otoñal, es gracias  a haber escrito aquello (o a consecuencia), pero eso no es del todo cierto. Lo fue hace 21 años, no ahora. Podría decir que no me reconozco en quien escribió aquellas páginas alucinadas ni en el personaje que protagoniza el libro, cuyo soliloquio,  viaje interior y andada destructiva ocupa la casi totalidad del libro, pero eso tampoco es cierto dicho así. Lo que sí sucede es que hay muchos pasajes que no reconozco como si fueran de la vida de otro. Los personajes me resultan repulsivos, pero lamento de veras haber tratado con los que traté, en la época de escritura del libro y más tarde sobre todo.  Eso no tiene remedio, así te vayas o te quedes, o cierres la puerta y abras la ventan, o tomes otra dirección. Toda escritura es irremediable y no admite “vuelta de hoja”, esta tampoco.