De la corte de los milagros

bagaria Venía de lejos y va a ir más lejos todavía. Quienes desde su olimpo de ventaja y púlpito de primera no quisieron verlo, y todo era apocalipsis y tremendismo, ahora callarán también, porque qué le importa a un columnista de los medios de comunicación afines al Gobierno, la libertad de expresión de los de abajo, de los que están fuera, de los de verdad disidentes; y, lo que es peor, qué les importa a sus lectores que callen, multen o amordacen a quienes les pueden decir algo que no les guste e incomode, si ya tienen su hoja parroquial con su suministro doctrinario asegurado. Al revés, un amplísimo sector social encuentra acertadísimas las condenas a raperos, tuiteros, titiriteros, cantantes, actores… como encontrará sin duda acertadísimo que se establezca una censura previa de prensa, hoy por hoy innecesaria, en la medida en que los medios de comunicación mayoritarios apoyan sin reservas, por aclamación o silencio cómplice, todos y cada uno de los atropellos gubernamentales. Para el resto sobra la censura, con la recortada de las multas y la prisión, basta.

«¡¿A dónde vamos a ir a parar si todo el mundo puede decir lo que le viene en gana?!», dice la gente de orden; y entre ellos y a carcajadas, añaden: «Y no solo nosotros, los de siempre».  Porque la

incitación al odio, las humillaciones, las calumnias e injurias graves (frente a las que la víctima se encuentra en situación de indefensión en la práctica), enaltecimiento de dictaduras y sus crímenes, no van con ellos porque se saben protegidos por unas leyes (ausencia) y por un sistema judicial afín a su ideología.

Cantantes, raperos, titiriteros, tuiteros, artistas plásticos… «¡No todo vale!». De acuerdo, de acuerdo… Pero entonces, ¿qué es lo que de verdad vale? Es necesario preguntárselo una vez más porque los límites de la libertad de expresión se van estrechando de manera alarmante.

«Quien no ha hecho nada no tiene nada que temer…», dice el otro granuja en su mentidero o sala de prensa.  Claro que tiene, ese, en el actual sistema jurídico español, ese el que más. La indefensión nos la ha servido un Estado fallido que utiliza su aparato legal como un trapo de fregar al que, a fuerza de retorcerlo, todavía se le puede sacar algún jugo dañino para alguien o para algo.

«AI denuncia que España recorta libertades utilizando el enaltecimiento del terrorismo», algo que, encima, cuando se examinan al detalle los hechos motivo de las condenas raras veces se encuentra de manera clara y expresa. En cambio, acusarte de complicidad con terroristas no es delito, sino libertad de expresión, según reiterada jurisprudencia (pequeña) de tribunales afines al Partido Popular. Y me temo que el viejo delito de desacato a jueces y magistrados por las críticas a sus actuaciones que todavía podemos hacer, es cuestión de tiempo que se reponga. Sacralizar, excluir de la crítica, silenciar la disidencia radical es el objetivo de los que hoy tienen el poder en sus manos.

No puedes llamar ladrón a quien te roba, ni elevar de verdad la voz ante lo que es una agresión gubernamental en sesión continua, ni disentir de manera radical del sistema en su conjunto, ni decir que da un pelotazo quien es del dominio público que lo da, porque la especulación está en la base del negocio inmobiliario, lo pintes como lo pintes.  Esto viene de atrás y fue inútil advertirlo, y me pregunto de qué sirve señalarlo ahora. ¿Para que quede testimonio de lo que está sucediendo? Eso son gollerías. La hojarasca tapa la hojarasca. El mundo en el que vamos viviendo es otro y se rige ya por otras leyes.

Pienso en las corrosivas portadas del dibujante Luis Bagaría (1882-1940… muerto en el exilio) para la republicana revista España, fundada por Ortega y Gasset hace un siglo, antes de Revista de Occidente, y pienso que hoy, con el gobierno del PP y su claque, el dibujante no duraba un minuto en la calle. Pienso en todos los atropellos del franquismo… ¿y Valle Inclán diciendo que los españoles habían echado al último Borbón, pero no por rey, sino por ladrón? Corte de los milagros, la nuestra donde quien la hace, por su nombre, su cargo y su posición social, no la paga (salvo que no sea de la famiglia) y no corre riesgo alguno de fuga porque siempre ha estado lejos, inalcanzable para las últimas consecuencias de esa ley que a los demás nos tiene echado el cepo a las manos y a la lengua, y enseguida el cerrojo a las seseras.

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Cuestión de hábitat

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Lapsus como el ¿padecido? por una famosa presentadora de televisión nacional al referirse al juicio que padece (esta sí) la concejala de Podemos Rita Maestre y de manera bochornosa a la homosexualidad, revelan una cultura deficiente, un dudoso respeto de fondo y unos prejuicios cuya exhibición se sabe poco correcta, nada ventajosa para el negocio que se trae un comunicador entre manos, y esto último algo muy común: que una cosa es lo que se dice y otra lo que se piensa, una lo que se ofrece a la venta y otra los vicios ocultos de la cosa vendida, una lo que se promete antes de las elecciones y otra las sorpresas poselectorales… el hábitat, el famoso hábitat, el del chungo país de la patraña.

Yo no sé si el hábitat hace al monje o es al revés, casi creo que ha sido así, que el monje ha hecho el hábitat y es muy difícil prescindir de él, tanto que hay hábitats de monjes y asimilados por todas partes, casi es lo que más hay, de siempre además, intocables, aunque ellos toquen, cuando les viene en gana además, como bien sabe la Conferencia Episcopal que todo lo toca, empezando por las papeletas de voto. ¿O es que olvidamos lo dicho por unos y otros prelados antes de la elecciones generales? Me temo que sí, que olvidamos y tragamos, y tenemos un aguante que llama la atención del público internacional que asiste a nuestros espectáculos arrevistados (a más no damos) a fecha fija.

Ojo con los hábitat talares pues, que no veo que en el programa político del cambio esté la denuncia del Concordato con el Vaticano, y su consiguiente anulación, de modo que tenemos hábitat místico-económico para rato. ¡Es un escándalo la irreverente irrupción estudiantil en la capilla universitaria de Madrid! Rasgado nacional de vestiduras por tanto. Pero no resulta escandaloso que en un centro público haya un espacio de culto privado dedicado a una única confesión religiosa, que causalmente tiene mano con el gobierno de la nación, comprobado y probado, un Gobierno que no es en modo alguno ni aconfesional ni laico, sino todo lo contrario, y lo demuestra a diario desde sus órganos.  No es el capricho, sino la necesidad la que empuja a protestas extremas, porque de otro modo quien protesta se tropieza con algo más que oídos sordos.

¿Es constitucional ese culto abierto en espacio público y sostenido con dinero ídem? Lo dudo. Pero estamos muy lejos de tener una magistratura que juzgue con arreglo a códigos de verdad civiles y no con arreglo al Catecismo de la Iglesia católica, al de sus creencias particulares o las de la secta en la que militen… eso creo, es una opinión.

En este país de hábitats tan diversos –los más vistosos venían en los sellos de correos de mi infancia… otros no–, pero envueltos todos en una red frailuna, las creencias religiosas se han convertido desde hace tiempo en una seña de identidad política, de hábitat por supuesto, importando poco o mejor nada que quienes se abanderan airados tras ellas, las practiquen, asunto este que en el fondo no me concierne porque es de conciencia, pero no me gusta que conciencias ajenas en modo alguno me empujen y me obliguen o se me impongan de la manera que sea, y me importa poco el pretexto, aunque sí la triquiñuela, siempre la triquiñuela, para hacerlo.

Mucho se habla de respeto en un país en el que este está confundido con el acatamiento y nadie con poder respeta a quien no lo tiene. Yo impongo en lo público y tú, te guste o no, obedeces y callas, en eso creo yo que consiste lo que se llama respeto. Y el uniformado menos que nadie.

Hay cauces, te dirán. Mentira. El diálogo oficial sobre reclamos de fondo como el que llevó a los estudiantes de la universidad de Madrid a su protesta, consiste en yo hablo y tú escuchas, o como mucho en tú hablas y yo no te hago ni puñetero caso y si alborotas llamo a los de seguridad: viejo el truco, viejo, muy visto, muy sabido, más padecido. Para la verdadera disidencia no hay cauce alguno y ahora menos que nunca. Por eso el PSOE se desdice de lo prometido y no derogará la Ley Mordaza, no le conviene, la quiere utilizar en propio beneficio.

Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, el 21.2.2016

 

Las reglas del juego

6268343251_550c620788_bLeyes como la llamada Mordaza, porque lo es, no son reglas del juego social, sino limitaciones a este, que lo reducen a una mera escenografía. Un juego, por llamarlo de alguna manera, porque en él puedes perder la vida, de auténtico riesgo pues, y sobre todo un juego cada vez más restrictivo, más limitado, en la medida en que sus reglas ya no se pactan, se imponen, que es muy distinto, y de manera violenta. El partido en el gobierno impone su ley, sin traba alguna hasta el momento, y sus reglas del juego, de muy trucado juego, porque, en la práctica, la mayoría parlamentaria equivale a una dictadura; y los pactos políticos que no tienen otro objetivo que el silenciamiento del adversario, lo mismo. Entre tanto, al ciudadano se le engaña con falsos enemigos, con embelecos y con miedos. Las campañas electorales son un asombroso alarde de desvergüenzas como si la capacidad de desfachatez no tuviera límites.

Está fuera de duda que hemos caído en una pintoresca dictadura, salvo para sus beneficiarios directos o indirectos, que no ven en esta más que ventajas para sus intereses y por eso proclaman desde los medios de comunicación que controlan (casi todos) que esta es una democracia de calidad insuperable… algo bochornoso. Y encima su mayor referencia para avalar ese dislate, por lo que a garantías de derechos y libertades se refiere, es una ley represiva que ha puesto en alerta a otros países europeos de mayor tradición democrática y mayor respeto a la ley.

Por otra parte, las mojigangas político-religiosas de la reciente Semana Santa, más la ley Mordaza y su Código Penal concordante, más el gobierno «cripto-teocrático» que padecemos, nos permiten sospechar que el periódico The Observer no estaba muy lejos de acertar cuando recientemente afirmaba que España era Turquía metida en la UE.

No es que los gobernantes actuales no se miren al espejo o que hayan perdido la capacidad de hacerlo y con ello de toda autocrítica, sino que están podridos, y lo saben, pero venden otra imagen, de frescura y optimismo, porque de vender imagen se trata; ya ni siquiera de gobernar en el mejor sentido de la palabra: hay que vender el crecepelo, el remedio mágico, el milagro… Hace tiempo que perdieron el más ligero atisbo de ética política. A sus reglas de juego me remito.

Porque la regla de este monumental trile, de esta ruleta trucada hasta el delirio, es: «Yo dicto, tú callas y asientes, y cuando termine me aplaudes y de seguido desapareces de escena, porque de lo contrario llamo a los antidisturbios…», o a los matones de seguridad ya equiparados de manera insultante a las fuerzas de seguridad del Estado. La detención del anciano de 80 años el otro día en Madrid es todo un aviso de la que se nos viene encima. Por fortuna hay fotografías de lo que le hicieron.

La regla del juego ya no es la Constitución, ni un sistema legal articulado alrededor de la idea de una democracia para todos. No, el aparato legal supone una amenaza permanente en beneficio de la clase dirigente. La igualdad ante la ley es una burla mayúscula. La arbitrariedad y el hurtar el dictado de la ley a la judicatura han entrado en escena con el Partido Popular y quedado en manos administrativas: represión burocratizada. El ciudadano no está para participar en la vida pública, sino para acatar y para vivir amedrentado, sometido. Vuelve la Jerarquía, si es que alguna vez se fue.

Optimismos y legítimas alegrías aparte, el panorama fragmentario de la izquierda no permite presagiar cambios de verdadera importancia en las reglas del juego dichoso, como si este estuviera más viciado de lo que parece. Un frente amplio de izquierdas se impone, lo contrario va a ser más de lo mismo, sí, pero, siempre parece haber un pero insuperable: cambia el trilero, renuevan el cajón, se reparten los puestos de dar el agua… No hace falta ser adivinador del porvenir para verlo.

Y no se trata de acertar dónde está y dónde no la bolita, sino de poner el cajón del trile vuelta al aire.

Txema Fernández Casado… hace 30 años, y ahora.

11044585_10200248582813346_2845468661158635214_nEscribe Txema Fernández Casado en Facebook: “Los tiempos cambian una barbaridad.
Hace 30 años me concedieron el Fotopres por esta imagen y hoy gracias a la “ley mordaza” seria premiada con una multa de hasta 30.000 euros…lo que es la inflación.”

Un sarcasmo, el de Fernández Casado, que esconde una verdad temible. No veo mejor manera de ilustrar la que se nos viene encima con la ley Mordaza. Estoy seguro de que hay quien ni siente ni padece ante la realidad de unos recortes severos en la libertad de información y expresión, porque esa fotografía de una actitud criminal y canalla de hace treinta años no le dice nada. Él estaba con quien empuñaba la pistola. Tampoco ahora, porque está en el mismo bando. El ministro Fernández persigue que esa escena pueda reproducirse y tener consecuencias que queden impunes por falta de pruebas. Es una actitud dolosa a origen sobre la que no se ha puesto suficiente atención. Persiguen la impunidad de las actuaciones criminales y no otra cosa. Persiguen que no quede rastro de atropellos criminales como los de Vitoria y Sanfermines 78, y tantos otros, ahora mismo. Todo lo que se escriba será poco, mientras se pueda.

Charlie-Hebdo y los tartufos.

la nave de lso locosNo voy a hablar de la matanza parisina porque está todo muy dicho, incluso sobre el miedo ya difundido y expresado en que medios de comunicación no han reproducido las portadas más comprometidas de Charlie Hebdo. Prefiero hacerlo de las consecuencias de esa matanza en este país de Jauja y de todos los demonios, gobernado por tartufos de marca
El español es un Gobierno que ha puesto en marcha la ley Mordaza, que limita el derecho a la información, y la ley de la matonería, que ellos llaman de seguridad privada; que condecora a quienes apalean de manera brutal, por gusto y por dinero, a los ciudadanos que se manifiestan de manera pacífica; que ahora mismo oculta un informe por él mismo solicitado en el que se le dice que avasalla derechos civiles fundamentales y que tiene zonas de penumbra en Derechos Humanos.
Pues bien, ese mismo Gobierno y el partido que le sostiene, salen a la calle en condena del atentado y en defensa de la libertad de expresión. ¿De qué libertad de expresión hablan o cuál defienden? Hasta ahora habían dado pruebas sobradas de malicia y desvergüenza, pero esto me parece que derriba el vaso y derrama un contenido que apesta a embuste malicioso, a doble moral, a falsedad dolosa y a bellaquería institucional. Son unos bellacos y nos tienen dominados.
Hace falta tener cuajo para salir a la calle en defensa de la libertad de expresión, salvo que en lugar de conciencia se tenga ilimitada desvergüenza, cuando se ha multado con 600 euros a un manifestante pacífico que se oponía al escrache del arzobispo de Pamplona frente a la sede de la clínica abortista; escrache este no autorizado y no multado en cambio. Lo mismo cabe decir de multas en otros lugares, como Zugarramurdi, donde se ha multado una concentración pacífica y festiva de vecinos de manera arbitraria y maliciosa. ¿Libertad de expresión? No, hombre, no, menos guasa.
¿Y qué decir de los bocazas que contra toda sentencia judicial retienen la licencia de la emisora Euskalerria irratia? ¿Libertad de expresión cuando en carnavales se prohíbe incluso de manera alusiva disfrazarse de picoleto? ¿Permitiría cualquiera de estos tolerantes demócratas, siquiera de lejos, los mismos niveles de saludable irreverencia política y religiosa de Charlie Hebdo? No, ellos están en posesión de la clave de lo sagrado y lo intocable, son sus señas de identidad de clase.
Esta gente no tiene ni idea, ni la más remota, de lo que es la libertad de expresión. Mientras las burlas tengan por objeto el profeta Mahoma y eso suceda en otro país, bien, en cambio si las burlas tienen por objeto la monarquía española, como esa de un Borbón pasándole a otro una corona apestosa de El Jueves, censura (y no fue la única).
Me gustaría saber cuántos de los que hoy claman por la libertad de expresión elevaron la voz cuando, sin sentencia judicial de por medio, fue cerrado el diario Egin y luego el semanario Egunkaria. Ninguno ha levantado la voz por Facu Díaz, el humorista que ese mismo día, cuando ellos sacaban pecho delante de las cámaras, era imputado por «humillación de las víctimas del terrorismo» algo por completo ridículo o temible, según se mire, porque en unión de la medida propuesta por el Ministerio del Interior –donde un maniaco religioso y sectario que condecora vírgenes proscribe el fanatismo de las sectas religiosas–, viene a decir que la arbitrariedad más completa planea sobre nuestras cabezas de modo que ha llegado el momento de autocensurarse, como mínimo. Mordaza en público y en privado. La censura plena, activa y pasiva, de medios de comunicación es cuestión de tiempo, poco. La de las redes sociales ya ha empezado.
Te guste mucho o poco, Charlie Hebdo representa un periodismo satírico e irreverente, radical, molesto para la derecha y para la izquierda, para todo lo que sea biempensante, que choca frontalmente con el régimen policiaco español y con la idea que sus gobernantes actuales tienen de un estado autoritario y de extremo control ciudadano. Del disidente al terrorista ya no hay ni un solo paso.

Contra la ‘Ley Mordaza’

Violencia_Policial No sé cuántas veces habré escrito sobre esta infamia en los últimos dos o tres años. Para nada que no fuera calentarse en vano. La mordaza se veía venir desde que hicieron público su proyecto de sostener el régimen policiaco en un aparato legal represivo que contara con el refrendo intocable de la mayoría parlamentaria. Viene de lejos, del invierno del año 2012, como mínimo, y ha corrido parejo al desgaste y degradación de la democracia española. Solo que hace dos o tres años denunciar los avances del régimen policiaco –abusos, multas, arbitrariedades, impunidad, represión a ultranza…– era ser apocalíptico y tremendista. Lo decían los mismos intelectuales de cámara que ahora callan o intentan sacarle réditos a su oposición tardía. El objetivo de esa casta es no alejarse de posiciones de poder o reclamo social que puedan reportarles algún beneficio. Entre penoso y grotesco.

«No creí que se atrevieran a tanto», es una frase que creo le leí por primera vez a Lidia Falcón, una intelectual de referencia en este clima sórdido. Sí se han atrevido, a eso y a mucho más, y no hace falta ser un adivino del porvenir para afirmar que la libertad de expresión está seriamente amenazada y que páginas como esta o similares (la Red está por completo controlada) que no sean servidoras de este régimen se verán alcanzadas. Son unos maleantes…¿También nos van a multar por decirlo?

Desde el viernes, España es una país un poco menos libre y bastante más policiaco. Para imponer un régimen autoritario y policiaco, el partido Popular y sus socios regionales, como ese lacayuno UPN, no han necesitado un golpe militar, sino una mayoría parlamentaria que como tal actúa en la práctica. Este es un país de ciudadanos demediados cuyo estado feliz parece ser el del sometimiento a ultranza. Y encima los represores y quienes les aplauden se reclaman archidemócratas.

P8A8800jpg_EDIIMA20140326_0712_5Este violento ha sido denunciado como infiltrado.

La ley Mordaza a la que ha dado luz verde el Congreso sanciona en la práctica ese régimen en el que la referencia no es la justicia, sino la policía y lo que esta conlleva de arbitrariedad e indefensión. Este es el Orden Nuevo, que es viejo y del franquismo viene. Archidemócratas y franquistas sin careta. Con razón no han condenado nunca el franquismo.

Los únicos que no ven que este es un régimen policiaco son aquellos que se benefician de él y lo apoyan, de manera expresa desde sus palestras mediática de lujo, o de manera tácita con su silencio cómplice. Muy ciego hay que estar para no darse cuenta de que la Ley Mordaza supone un serio quebranto del Estado de Derecho. No solo socava el ejercicio de derechos civiles fundamentales, impidiéndolos en la práctica, sino que su propósito malicioso es hurtar a los tribunales la defensa efectiva de los ciudadanos que han padecido maltratos y abusos de autoridad por parte de la policía o de burócratas sin escrúpulos que dominan las delegaciones del Gobierno, y no precisamente por su capacidad intelectual o profesional; ciudadanos que, además de apaleados, pueden ser multados de manera grave, impune y arbitraria. A esto se le llama pervertir el sistema legal.

Ahora queda por ver lo más importante: si la promesa de derogar esta ley hecha a bote pronto por los partidos de la oposición, en el caso de que gobiernen, se traduce en que en sus programas electorales figure no ya la inmediata derogación de la Ley Mordaza, sino de todo el sistema legal urdido por el Partido Popular (como lo urdió el franquismo) en sostén del estado policiaco: en los terrenos bancarios y financieros, fiscales y penales, incluido el origen de las fortunas, militares, policiales, judiciales –de la composición política de CGPJ al sistema de tasas–, educacionales, sanitarios, concordato con el Vaticano… y con ello, en la práctica, la depuración de responsabilidades políticas del régimen y sus valedores políticos y económicos. Aquí hace ya tiempo que no cabe hablar de integración, ni de mera sustitución de sillones parlamentarios, sino de ruptura radical y de remoción del sistema legal con objeto de restituir a la democracia el sentido que la derecha le ha arrebatado. Lo demás, los mismos perros… collares, disfraces, antifaces… importan los mordiscos y la ferocidad represiva.

Las cosas del pasado

grosz3“Vivas” a Franco y José Antonio en una tensa reunión del Colegio de Abogados de Madrid
La decana impidió debatir en la Junta Ordinaria de la institución una propuesta para retirar el título de decanos honoríficos al dictador y al fundador de Falange… Vivas, Presentes, Arribas… ¿Y qué más? Mucho más. Solo faltaba el cornetín de órdenes. Esas “cosas del pasado” están en el orden del día de nuestra vida cotidiana, de nuestro rabioso, y tanto, presente, y no están sujetas a debate, sino al trágala perro, al chulapo “¡sí qué pasa!”, al “¡Arriba España!” que suena a tiro en la nuca, y al elogio cobarde de la bravura de los cachorros y los “cuatro exaltados”… Han rescatado a sus héroes de ayer mismo y el culto a su memoria gana adeptos, desde el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia a la calle de los matones, los himnos y los berridos, pasando por las salas de togas donde se amordaza a quien conviene, como hace cuarenta años o sesenta o setenta. Están ahí porque nunca se fuero,  porque sus bustos han adornado los casinos, imágenes sagradas del patriotismo de los tragos,  y en la recámara de la vida social sestean mientras el delirio nacional crece, como si este fuera un país de locos o de borrachos o de maleantes y solo de eso…

Item más, pero sin salir de las cosas del pasado: me pregunto qué hará el escritor cuando  se tenga que pensar dos veces lo que escribe y publica, con la ley Mordaza o el Código Penal del fascista Gallardón sobre su cabeza. El articulado concreto acoge ya sus posibles diatribas como boca insondable de lobo y lo venden como garantía de libertades y buena parte del público aplaude o pasa porque no va con él.

Vendrán por ti.

BZdLZF-CIAE-f3R.jpg_largeSí, claro que sí, claro que está muy oído y muy citado, pero en balde, porque son unos versos tan repetidos como desatendidos: “Vendrán por ti”… Bertolt Brecht o Martin Niemöller, Blas de Otero en otro poema, ese en el que habla de haber perdido la voz en la maleza… “Vendrán por ti”. Algo más que un verso, ese de Otero, que está cada vez más a menudo en boca de muchos. Tu nombre está ya temblando en un papel. Otero, como había hecho antes Rafael Alberti en su conocido Nocturno de 1937 o 1938, habla de balas, pero ahora mismo quienes te someten tienen otra forma de matarte: la muerte civil, el despojamiento, la reducción a la pobreza vergonzante y al silencio.
Vendrán por ti, dices, y sin quererlo añades que no lo harán, si te estás quieto, si estás callado, si agachas la cabeza, sobre todo si agachas la cabeza, no vendrán. Pero eso nadie puede asegurártelo, porque también con la boca cerrada y la cabeza gacha, te pueden detener y agredir de manera arbitraria sin que a ti te quepa defensa real alguna. Vendrán por ti sin avisar y porque sí, por capricho, por no perder mano: rasgos del orden nuevo. El poder judicial no está contigo, no está para protegerte, está para escarmentarte o para coadyuvar al castigo. Han hecho las cosas de tal manera que en sus terrenos no puedes con ellos por mucha ley que lleves en la mano: han puesto muy difícil hacerla valer, acceder a una defensa de calidad, a una defensa a secas. No te alcanza. Un paso detrás de otro te conducen a la resignación, al conformismo, como si fueras una de las reses de las que habla Zitarrosa en Guitarra negra: estabulación y matadero.
A cambio crean rencor y resentimiento, frustración y odio, pero cuentan con que quien los padece sabe que esa es mala carga vital y olvida o deja a un lado, para poder asomarse a la ventana o salir a la calle y mirar las cosas y pensar que en el fondo, en el fondo, no pasa nada porque a él no le pasa y que incluso cuando le tratan de manera injusta son “cosas de la vida” o de los tiempos que corren que son muy malos. El aire que se respira está envenenado.
Entre tanto, el régimen policiaco del Partido Popular avanza como una marea incontenible. Si las semanas pasadas se trató de la nueva Ley de Orden Público o Ley Fernández, ésta ha sido la de la ley de los matones o de auténtica inseguridad privada, un peligro para la ciudadanía, a la que le sigue la reforma desproporcionada del Código Penal del ministro Gallardón, y a ésta la ley del aborto, y a ésta la de regulación del derecho de huelga, y a ésta… a ésta es fácil imaginar lo que le puede seguir. No estamos muy lejos de la regulación de la libertad de expresión en los medios de comunicación, sean los tradicionales o los que están acogidos en la Red. Tienen que reducir los ámbitos de protesta al mínimo. No hay que forzar mucho la imaginación ni hacerse adivino del porvenir, ya se encarga este de llamar todos los días a la puerta a porrazos.

1387055230_840621_1387059803_album_normalConvengamos en que se trata de un régimen policiaco de rasgos nuevos, en la medida en que los poderes más sólidos del Estado se desplazan hacia el capital, al mundo de la empresa o mejor sería decir de los negocios y de los intereses de las elites financieras en todas sus ramificaciones. Para muestra, un botón: el de esa nueva ley de matonería privada que otorga poderes inauditos a particulares sin que a ti, como era ya norma, te quepa defensa alguna frente a sus abusos. En España el falso testimonio es una costumbre castiza, una majeza.
Solo se le oculta al que quiere, que en el negocio multimillonario de la seguridad privada tienen o han tenido intereses económicos, miembros del actual gobierno o cargos públicos del Partido Popular, como Mayor Oreja. La trama de las empresas de seguridad españolas es espesa y no se ha desbrozado jamás. ¿Quién es quién en ese sector? ¿Importa? Mucho en la medida en que hay un evidente trasvase entre lo público y lo privado, y un imparable ir a más. Arbitrariedad e indefensión: negocio.
No hay duda de que los poderes públicos están al servicio de los partidos que representen intereses de casta y clase, como el PP y UPN. Solo así se entiende que un informe reservado de la Guardia Civil haya acabado en manos de esos partidos y que estos lo utilicen para pedir reformas en el Código Penal que castiguen socialmente la ideología, presunta y con descaro atribuida, de los ciudadanos que caigan en su punto de mira.
Y no solo eso, de ese informe fantasma, solo secreto para los perjudicados, se deduce que un amplio sector de la población ha sido espiado sin orden judicial alguna y sin que la magistratura levante un dedo ante este abuso. Explicación: no la dan, urden una mentira, una tras otra, confiando en que tratan con débiles mentales no porque lo seamos, sino porque así nos consideran.

1387055230_840621_1387061626_album_normalUn minucioso programa de represión imparable, cierto, pero una represión que se lleva a cabo con el beneplácito de una parte mayoritaria de la ciudadanía. Conviene no olvidarlo. Una mayoría que no solo no reacciona, sino que aplaude o ve con indiferencia cómo la someten porque se siente a salvo, incluso si ha perdido el trabajo, la vivienda o los ahorros. Habría que concluir que la mayoría de la población era franquista y lo sigue siendo, sin Franco, pero con otro tipo de poder absoluto e intocable, en su culto. La cifra total de víctimas y perjudicados por las políticas gubernamentales es aplastante, pero no aplasta. Ese es el misterio español. Lo advirtió Susan George porque saltaba a la vista. Parecía mentira que aguantasen tanto los españoles, pero así era: baratas cobayas del orden nuevo.
Hace unas semanas, en Sartaguda, el pueblo de las viudas, una nieta de asesinado de 1936, me dijo: “No nos vamos a rebelar, ¿verdad?”. No supe qué contestarle, porque qué podía responderle con verdad, con algo más que no fueran palabras al paso. No he podido olvidar ni su mirada ni la tristeza de ésta y de sus palabras.
Cansa esta denuncia constante de la arbitrariedad y del abuso. Leerlas y escribirlas. Lo sé. La tentación de dejarlo correr es a veces demasiado fuerte; pero también sabes que si te callas es peor, que por muy poco alcance que tenga lo que digas no puedes dejar de comunicar y compartir tu indignación y tu cólera, no puedes darles encima el gusto de tu silencio voluntario y cómplice. Haz ruido, que algo queda.

Artículo publicado en Diario de Noticias, de Navarra, el 15.12.2013

Gerardo Rueda, las garduñas y otros animales (Diario volátil, 7)

gerardoruedainmemoriamaAznar intentó que Blesa pagara 54 millones por obras del artista Rueda…
No hay día que no intenten sorprendernos, solo que estamos ahítos, empapuzados  como ocas landesas, no nos entra más potaje de engorde, no digerimos, no podemos, no hay sociedad protectora de animales que se ocupe de nosotros. ¿Para qué queremos defensorías del pueblo si con una buena SPA nos bastaría? Ni eso, ni modo, a pagar las tasas, a pagar a secas.
Aznar ya a la sombra, pero con el poder efectivo, el de la banca y dando  continuidad a los años de gloria, a los de los juegos de manos de las garduñas que habían descubierto, pluma en ristre, que el dinero no olía, que la vida era muy corta y que había que disfrutarla a la sombra de la higuera. Sería bonito conocer el nombre del asesor artístico de José María Aznar, dado que, al margen de sus chanchullos políticos, es un indocumentado de marca.
 2012050755adelson2_int¡Qué mundo! No hay quien lo entienda. Ahora que tienen una ley de matonería a su servicio, los gángsteres se van. Un repaso a las alegrías peperas que duermen en las hemerotecas sonrojaría a cualquiera menos a ellos.
BbYihCdIcAA84WA.jpg_largeOjo al punto 6: la ciudanía anda escarmentada de los agentes provocadores, aquellos que rompían lunas de bancos para obligar a actuar a los antidistrubios y luego se esfumaban y jamás eran hallados.