Contra la ‘Ley Mordaza’

Violencia_Policial No sé cuántas veces habré escrito sobre esta infamia en los últimos dos o tres años. Para nada que no fuera calentarse en vano. La mordaza se veía venir desde que hicieron público su proyecto de sostener el régimen policiaco en un aparato legal represivo que contara con el refrendo intocable de la mayoría parlamentaria. Viene de lejos, del invierno del año 2012, como mínimo, y ha corrido parejo al desgaste y degradación de la democracia española. Solo que hace dos o tres años denunciar los avances del régimen policiaco –abusos, multas, arbitrariedades, impunidad, represión a ultranza…– era ser apocalíptico y tremendista. Lo decían los mismos intelectuales de cámara que ahora callan o intentan sacarle réditos a su oposición tardía. El objetivo de esa casta es no alejarse de posiciones de poder o reclamo social que puedan reportarles algún beneficio. Entre penoso y grotesco.

«No creí que se atrevieran a tanto», es una frase que creo le leí por primera vez a Lidia Falcón, una intelectual de referencia en este clima sórdido. Sí se han atrevido, a eso y a mucho más, y no hace falta ser un adivino del porvenir para afirmar que la libertad de expresión está seriamente amenazada y que páginas como esta o similares (la Red está por completo controlada) que no sean servidoras de este régimen se verán alcanzadas. Son unos maleantes…¿También nos van a multar por decirlo?

Desde el viernes, España es una país un poco menos libre y bastante más policiaco. Para imponer un régimen autoritario y policiaco, el partido Popular y sus socios regionales, como ese lacayuno UPN, no han necesitado un golpe militar, sino una mayoría parlamentaria que como tal actúa en la práctica. Este es un país de ciudadanos demediados cuyo estado feliz parece ser el del sometimiento a ultranza. Y encima los represores y quienes les aplauden se reclaman archidemócratas.

P8A8800jpg_EDIIMA20140326_0712_5Este violento ha sido denunciado como infiltrado.

La ley Mordaza a la que ha dado luz verde el Congreso sanciona en la práctica ese régimen en el que la referencia no es la justicia, sino la policía y lo que esta conlleva de arbitrariedad e indefensión. Este es el Orden Nuevo, que es viejo y del franquismo viene. Archidemócratas y franquistas sin careta. Con razón no han condenado nunca el franquismo.

Los únicos que no ven que este es un régimen policiaco son aquellos que se benefician de él y lo apoyan, de manera expresa desde sus palestras mediática de lujo, o de manera tácita con su silencio cómplice. Muy ciego hay que estar para no darse cuenta de que la Ley Mordaza supone un serio quebranto del Estado de Derecho. No solo socava el ejercicio de derechos civiles fundamentales, impidiéndolos en la práctica, sino que su propósito malicioso es hurtar a los tribunales la defensa efectiva de los ciudadanos que han padecido maltratos y abusos de autoridad por parte de la policía o de burócratas sin escrúpulos que dominan las delegaciones del Gobierno, y no precisamente por su capacidad intelectual o profesional; ciudadanos que, además de apaleados, pueden ser multados de manera grave, impune y arbitraria. A esto se le llama pervertir el sistema legal.

Ahora queda por ver lo más importante: si la promesa de derogar esta ley hecha a bote pronto por los partidos de la oposición, en el caso de que gobiernen, se traduce en que en sus programas electorales figure no ya la inmediata derogación de la Ley Mordaza, sino de todo el sistema legal urdido por el Partido Popular (como lo urdió el franquismo) en sostén del estado policiaco: en los terrenos bancarios y financieros, fiscales y penales, incluido el origen de las fortunas, militares, policiales, judiciales –de la composición política de CGPJ al sistema de tasas–, educacionales, sanitarios, concordato con el Vaticano… y con ello, en la práctica, la depuración de responsabilidades políticas del régimen y sus valedores políticos y económicos. Aquí hace ya tiempo que no cabe hablar de integración, ni de mera sustitución de sillones parlamentarios, sino de ruptura radical y de remoción del sistema legal con objeto de restituir a la democracia el sentido que la derecha le ha arrebatado. Lo demás, los mismos perros… collares, disfraces, antifaces… importan los mordiscos y la ferocidad represiva.

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Un clima, malo.

Honore DaumierLo camuflen como lo camuflen, lo sucedido con la Aguirre y los policías madrileños que fueron a multarla, convertido en repugnante sainete castizo, invita no ya a la sospecha, sino a afirmar con rotundidad que en este país hace mucho que la ley dejó de ser igual para todos. Tal vez no lo fue nunca y esa conquista social sigue pendiente. Mientras tanto nadie nos puede convencer de que la exigencia del cumplimiento de las leyes es igual para todos.

El juez encargado de valorar la chulería taurina y plenamente española de la condesa de Murillo, dice que son constitutivos de una falta penal, no de un delito, antes incluso de recabar, reunir y valorar todos los testimonios de unos hechos que todavía anda reclamando sin que sepa con qué objeto preciso. Una falta. Sin más.

La benevolencia de este magistrado resulta asombrosa, sobre todo cuando el ciudadano ha tenido en los últimos años reiteradas ocasiones de comprobar con qué extrema dureza se tratan sus encontronazos, verdaderos o falsos, con esa misma policía que la política del Partido Popular ha burlado en las calles madrileñas y desde el interior de su casa palaciega.

pc-daumier-theftEl juez puede decir lo que quiera, que para eso sacó unas oposiciones, lleva toga y está provisto de una autoridad legal que debemos temer (el respeto es otra cosa); pero a estas alturas no hay quien no piense que si él fuera el autor del atropello, hace mucho que habría sido denunciado y procesado por ese mismo juez benévolo y castizo, y probablemente condenado de inmediato por la serie de delitos habituales con los que se agasaja a la ciudadanía que tiene el capricho de reclamar sus derechos: resistencia, desobediencia y atentado… a la autoridad. Delitos por cierto que tras unos sonrojantes juicios rápidos dejan antecedentes, multas cuantiosas, y entre medio muy probablemente malos tratos de los que acaba de denunciar Amnistía Internacional y que ni siquiera se investigan creando un estado de impunidad autoritaria y abuso al ciudadano: miedo.

En su informe España: El derecho a protestar, amenazado, Amnistía Internacional acaba de acusar al Gobierno español de utilizar a su Policía y a un sistema legal hecho sobre la marcha y a la medida de su voluntad autoritaria, para limitar de muy seria manera libertades y derechos individuales, protegidos, por otra parte, por la Constitución, haciendo de esta papel mojado, algo inservible, un sarcasmo. Amnistía Internacional acusa en la práctica al Gobierno del Partido Popular de instaurar un régimen policiaco cada vez menos encubierto que protege no intereses gene-rales, sino un mundo económico y financiero de amos y de siervos, un auténtico coso en el que el ciudadano que no se deja torear con gusto y rejonear para capricho del tendido, es un mal español.

Amnistía Internacional deja constancia de algo que es del dominio público, tanto para aquella parte de la ciudadanía que lo aplaude con fervor como para aquella otra que lo padece impotente, atemorizada, inerme: el alarmante aumento de las multas indiscriminadas y arbitrarias, y de las denuncias falsas contra manifestantes que no siempre los jueces advierten. Y junto a lo anterior, los abusos policiales que no se investigan ni tienen consecuencia alguna porque gozan de cobertura judicial y mediática. Claro que esto lo denuncia Amnistía Internacional y estos ya se sabe: rojos, separatistas, etarras, antisistema… etcétera.

Este es el clima adverso en el que el ciudadano vive y va viendo, con más impotencia que alarma, cómo casos flagrantes de abusos cometidos por miembros de la casta dirigente quedan impunes o castigados de manera simbólica; o como se procesa a jueces con el testimonio de quienes deberían ser severamente castigados por la gravedad de los hechos cometido, como sucede con Blesa, el banquero ful, y sus preferentes. No es que haya que hablar de una justicia de dos velocidades, sino de auténtica impunidad de casta y clase, de todo un sistema, pensado y organizado con minucia, para que la criminalización y el castigo caiga sobre una clase social menos favorecida económicamente, menos poderosa, a la que, encima, se le arrebata el derecho a la protesta. Algo más, desde luego, que una grosera desigualdad ante la ley, ya vieja, milenaria llevada desde antiguo al escenario del guiñol burlesco.

¿Educación para la ciudadanía?

10177370_610894378988948_1267427809655355850_n lo dudo, doma en cambio sí, y obligatoria. Nos están domando, sometiendo, humillando, con leyes en la mano y sin ellas. No hay día que no se publiquen noticias de lo que una parte importante vive como un atropello, mientras otra lo aplaude con una mezcla de devoción y recochineo.

Un día es la exposición homenaje de la historia, por fuerza recortada y manipulada, del Regimiento América 66 en instalaciones municipales de Pamplona y a escasos metros de dónde se fusilaron a vecinos de la ciudad, unida a la peregrinación de puro exhibicionismo de ese mismo regimiento a Javier; y otro es la costosa peregrinación de policías y militares a Lourdes; y otro una cofradía que desfila en procesión de carácter vagamente religioso con un pendón de la División Azul del ejército nazi; y otro más la Barcina comparando la procesión de Valladolid con los Sanfermines, haciendo de una devoción religiosa una tradición de seña de identidad política… ah, sí, y la jerarquía eclesiástica callando ante todos estos dislates porque sabe que así es como sigue haciendo caja, que es lo que cuenta. A lo dicho, raro es el día que no recibamos una ración de colmos y de rotundas señales de un inquietante cambio social en nuestro país. La regresión política y social hace mucho que está servida.

10154351_568978443199541_539702263316640318_nPeregrinación policiaco-militar a Lourdes. ¿Por qué el Estado tiene que pagar expansiones devotas de creencias por fuerza individuales, jamás institucionales, no desde luego con la Constitución en la mano? Es un abuso claro de poder. Uno más.

Salta. Baila. Trágate tus ideas y aplaude, ciudadano domado… y sobre todo, paga.

¿Por qué en un centro escolar público como el de Cintruénigo, se hace apología de un cuerpo policial con la presencia de la delegada del Gobierno? ¿Qué criterios ha seguido la dirección del centro? Políticos evidentemente.

Creo que la delegada del Gobierno tiene que dar explicaciones parlamentarias de este bochornoso asunto. Pero me temo que no las dará porque ella y los suyos gozan de impunidad absoluta, como si las actuaciones de la delegación obedeciesen a una calculada política de provocación y de sometimiento del disidente: las multas propinadas a quienes se opusieron al escrache del arzobispo en Ansoáin son una buena muestra de lo que digo: arbitrariedad y abuso de poder. Salta y baila donde te digan, de lo contrario te apalearán con las mismas armas que les enseñaron a manejar a los niños de Cintruénigo y te multarán si protestas.

189939otra362040302_7128239007378788081_o¿A todos los padres les gusta ver a sus hijos menores enarbolando una porra antidisturbios, poniéndose unas esposas o un casco? Lo dudo. Mucho. Salvo que estemos ya muy amaestraos o el miedo nos haya trastornado por completo.

Si la GC quiere hacer jornadas de puertas abiertas, que las haga, pero en sus instalaciones, no en centros público ajenos por completo a su ámbito porque esto supone coartar de manera grave la libertad de la ciudadanía: se les impone una información que ni han pedido ni deseado. Repugnante educación para la ciudadanía esta. ¿Educar en el culto al uniforme? ¿Me van a multar si no participo de esa fiesta hecha tradición de obligado cumplimiento? Me gustaría saberlo.

Creo que las fuerzas policiales de este país no están con la ciudadanía, sino con la clase dirigente, la que hoy detenta una mayoría parlamentaria y con ella la posibilidad de saltarse las reglas escritas y las no escritas, de imponer un modelo ético que más parece un conjunto arbitrario de indiscutibles y obligatorias normas morales que distinguen a los buenos de los malos. Una aberración. Y que un país así pertenezca a Europa, todavía lo es más.

El modelo social que se está imponiendo no sé si mete miedo, pero asco sí que da, y mucho: militarista, radicalmente policial, de un nacionalcatolicismo renovado y agresivo, nada laico, devoto de la autoridad y de la fuerza, clasista, desigual, arbitrario, inerme frente al fraude generalizado, injusto… ¿qué más? Nos bajaríamos en la próxima. Algunos ya lo han hecho.

“Venid y vamos todos…”

montserrat3GNo debiera  extrañarnos que la Guardia Civil, representada por unos cuantos números del cuerpo, peregrine a Lourdes con dinero público, lo que de verdad nos debiese  extrañar, y mucho, es que no estemos arrodillados a punta de pistola en una misa de campaña permanente y que todavía no sea delito no practicar la religión católica como a los ministros de Interior o de Defensa les venga en gana.
He leído que les pagan el viaje, la estancia y las dietas, es decir, que una devoción religiosa particular de aparato se paga con dinero de todos los contribuyentes con independencia de si estos la comparten o no, lo que es un abuso en cualquier país que no sea este. Lo que no sé si les pagan es el agua milagrosa, que igual también, aunque la verdad es que ya poco importan los detalles porque esa peregrinación es de una coherencia institucional fabulosa después de que condecoraran a una virgen, o a varias, las hicieran alcaldesas, lo que equivale a un insulto al sistema democrático y civil, y agradecieran a santa Teresa el regir la marcha de este reino de la trampa. ¿Rajoy bajo palio? Por qué no, y con la carrera cubierta por las fuerzas armadas de Morenés, porque ya ha habido unidades militares que han peregrinado al santuario de Javier con dinero público y más que dudosa función social y constitucional.
¿Vivimos en un país aconfesional o eso es lo que nos gustaría?  Yo creo que lo segundo: el ancho y profundo foso entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es. El gobierno del Partido Popular es confesional de manera abierta y abusiva, y a muchos de nosotros nos gustaría vivir en un estado laico, pero se ve que eso no es por ahora posible, al revés, parece que lo que nos espera es una España de cerrados y sacristías renovados y reforzados.
2752EC523825527127072E52712569Si este fuera un país no confesional, la religión católica no sería un signo de distinción de clase social, una escarapela de definición política, y lo es. Arriba y abajo. Si este fuera un país de laico, de verdad laico, que no padeciera la constante injerencia de la iglesia católica en las tareas legislativas y de gobierno, las mojigangas y trapisondas de la Conferencia Episcopal no serían materia de primera plana de prensa ni de editoriales ni de discusiones políticas, como si tuvieran presencia efectiva en la vida cotidiana e intereses materiales de la población… deben tenerla porque si no, se entiende mal que se hagan hasta ejercicios de estilo con esas cuestiones.
En fin, son tan abundantes los ejemplos que cuesta escoger. Si este fuera un país que se gobernara al margen de la religión católica y de cualquier otra confesión, las honras fúnebres de las víctimas del 11-M no hubiesen consistido en una celebración litúrgica y de aparato sectario, convertida de inmediato en un acto político en el que las oraciones se hicieron arengas, tanto por el gobierno como por la iglesia como por algunos de los participantes. Lo mismo sucede con los entierros de inmigrantes africanos a quienes se les aplica el «protocolo» de honras fúnebres (mínimas) religiosas con independencia de la confesión a la que pertenezcan, con toda probabilidad no la católica.
Pero no, está visto que las maneras del  nacionalcatolicismo pesan y perduran, que son algo más que un lastre y un vicio nacionales y que invitan a preguntarse si por tradición o convicciones una parte nada desdeñable de la población española, al margen de ser de un conservadurismo atroz, no se siente más que cómoda dentro de esa religión autoritaria hecha de brazos incorruptos, reliquias, procesiones, gritos y mantillas en la que las fuerzas del orden juegan su papel, porque ese es el orden. Nada de códigos, catecismos y mucho humo de incienso para tapar la mugre de una clase social y política que apoya y se beneficia de este estado de cosas. La obediencia al sermón del fray Gerundio de Campazas de turno sustituye con ventaja a una recta actuación regida por la razón, la ley o el mero sentido común. Estar a lo que diga la jerarquía, el párroco, el jefe de puesto… y agachar la cabeza, descubierta, besarle la mano al obispo y arrodillarse, mucho, en beneficio del gobernante de turno. Marca España de nuevo y para variar, un asco.

Euforias y patrañas

1389443444420   La semana ha estado marcada por las protestas vecinales del barrio burgalés de Gamonal. No nos lo acabamos de creer, pero las obras del bulevar de Gamonal fueron suspendidas después de varias  semanas de contundentes protestas vecinales y mucha violencia y abuso policial… «El alcalde de Burgos se rinde» «Gamonal ha vencido» «Hemos demostrado que el pueblo manda», rezaban con euforia titulares y pancartas… Ignoro el motivo de la paralización de las obras. ¿Corría peligro de extenderse y endurecerse la protesta vecinal a otras ciudades? No lo sé. Las movilizaciones en otras ciudades no han sido ni mayores ni más contundentes que las habituales. La violencia policial sí ha sido mayor, pero eso ya es rutina exponencial que adjetivan ahora.

No sé cuáles han sido los motivos de esa paralización y consiguiente frustración del negocio del hormigón en manos, en ese caso concreto, de una empresa turbia y tocada del ala. Dudo mucho que el Partido Popular haya dado su brazo a torcer, pero una por una no hay bulevar y eso puede considerarse una conquista social, al margen de que empresas en derrota vayan a llevarse 500.000 euros a causa de la suspensión de las obras.

Atentado, antisistemas, etarras, vandalismo… ha habido de todo. Cualquier cosa con tal de no admitir que aquello era un abuso y un negocio entre amiguetes como ya es tradición y Marca España (indeleble).

Tiene toda la razón el secretario de estado para la Seguridad cuando dice que «Es habitual que en las protestas se infiltren violentos» porque todavía recordamos la fotografía de un maleante, en el paseo de Sarasate de Pamplona, arrojando la tapa de una alcantarilla contra el vidrio de una entidad bancaria y al que se le veía la pipa. Y consta que, pese a las abundantes y acuciosas diligencias de los especialistas en la materia, no ha sido hallado el encapuchado de la pipa. Y es fama que los citados especialistas hallan lo que no consigue hallar nadie, la aguja en el pajar hasta cuando no hay ni aguja ni pajar, nada, pero hallan, y suministran grandes titulares a la prensa de su cuerda que más tarde se desinflan.

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Lo mismo cabe decir de las manifestaciones de Madrid o Barcelona en las que se veía a violentos itinerantes deteniendo a pacíficos ciudadanos en el ejercicio de sus derechos o gritando «¡Eh, que soy violento, que soy de los vuestros…!». Muy cómico todo y muy siniestro.

INCIDENTES TRAS CONCENTRACIÓN EN APOYO AL BARRIO DE GAMONAL

Diga lo que diga el vocero policiaco del ministro Fernández, una parte de la ciudadanía no les cree en absoluto y la otra tiene motivos para no hacerlo, pero si acata la verdad revelada y la aplaude es por complicidad con la violencia itinerante y con la sedentaria que encarna gente como el ministro y los de su jarca. Para esta gente la rebelión ajena es una arrogancia mayúscula: abusado se vive mejor.

Eso sí, parece que esta vez al menos han dicho una verdad: es del dominio público que los «grupos de violentos itinerantes», ya famosos, casi legendarios, han ido de una ciudad a otra en camioneta y en correcta formación o así los ha podido retratar la ciudadanía, para su solaz y esparcimiento.

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«Los indicadores de recuperación no casan con las protestas», sostiene con atrevimiento de maja la ministra Santamaría. ¿De qué recuperación habla? ¿De la de la casta a la que ella pertenece? Seguramente, porque es cierto que los ricos son cada vez más ricos y el foso que separa una clase de otra se hace cada vez más hondo e infranqueable. Sociedad de clases y ahora de castas, de patricios y de plebeyos. Si la recuperación ha llegado a la banca y a las corporaciones es porque la está pagando la ciudadanía. Yo no veo que haya ni más trabajo ni esté mejor pagado o pagado a secas, ni que se vuelvan a abrir las empresas que cerraron ni que se abran otras nuevas. Esa bonanza en manos patricias no genera verdadero trabajo y no difumina la falta de cohesión social, sino que la agrava. Por eso, un ideólogo de «las FAES», Vidal-Quadras, habla de recuperar la cohesión social, pero no porque esta les preocupe, a él y a los suyos, sino porque de pronto les da miedo, el que no les daba hace unos meses cuando esa quiebra era ya algo más que patente. Y eso es raro, habida cuenta del miedo que ellos han generado y de la violencia que han desatado con su policía, sus multas y sus leyes propias de una dictadura.

Y volviendo a las majezas saineteras de la Santamaría. No, lo ocurrido en Burgos no es solo «una forma de expresar el rechazo a una obra», como ella dice con rebuscada y maliciosa simpleza, es mucho más y lo sabe. Lo ocurrido en Gamonal y en otras ciudades españolas es una forma de manifestar que la ciudadanía está harta, sigue estando harta y puede convertir su hartadumbre en batallas campales de resultado incierto, ahora que ya se ven venir los preparativos de la carrera electoral.

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Y de las patrañas nacionales a las patrañas del gobierno de Navarra en su Reyno Gourmet. Desvergonzados, maleantes, mentirosos… Han utilizado una mentira con descaro. No hay informe de la Guardia Civil contra el modelo D, que de eso se trataba, pues eso fue cacareado desde el gobierno foral en diversos foros: prensa, radio, televisión… Los testimonios son tan abundantes como demoledores. Ahí están sus palabras, su aplomo, su mala fe, porque aquí hay que hablar de una actuación institucional plenamente dolosa que desautoriza el ejercicio del poder. Después de esto qué credibilidad están en condiciones de ofrecer. La propia del tahúr: Ninguna.

¿Quién se inventó la existencia de ese informe para pedir represalias? Cómo es posible que nadie, empezando por la pícara Barcina, responda de esa felonía. Están convencidos de que pueden mentir con impunidad a la ciudadanía y practicar una política sucia y de mala traza, y que eso es lo correcto y con ese bagaje plantarse en el Parlamento haciendo burla de este. ¿Por qué la Guardia Civil no negó desde un primero momento la  existencia de ese informe? ¿Por complicidad con la patraña? Conviene preguntárselo. ¿Y qué tienen ahora que decir los medios de comunicación de Madrid afines a la infamia peperobarcinera que utilizaron ese informe en grandes titulares de combate? Nada. No dicen nada. No dirán nada. No nos dirán nada. Está visto que no merecemos el elemental respeto de que se nos digan verdades elementales.

Los tramposos

blackrainPaís siniestro este, caballeros… y señoras, cuando ya «caballero» es un insulto, una máscara del desprecio, una forma de mandarte a tomar por rasca, «caballero», qué asco, el país de la trampa y los tramposos, de los paganos de la farra de los listos, España, un asco de país, media España ocupa(ba) España entera, con la vulgaridad, el desprecio y esa ferocidad frente al vencido y el humillado que solo tiene un pueblo que de la crueldad ha hecho virtud, seña de identidad, signo de distinción: «una juez de Valencia condena a Bankia por vender preferentes a un enfermo de Alzheimer... Si fuera esta la primera vez, pero no, es un sistema, una forma de vivir, el entramado de una sociedad en la que, qué tristeza, el que no corre vuela… ¿Bankia? ¿Y qué hay del tramposo que se la metió doblada al del Alzheimer, y a carcajadas y cobró comisión (bonita) por ello y tal vez lo celebró como un triunfo profesional? Nada. Los tramposos no están ya en la calle, están en la banca, en las instituciones, de la misma manera que los matones están en el negocio uniformado de la seguridad. Campofrío, un asco, otro… chorizos compadreando (2007) con el Cervantes de Bucarest… No tengo la menor idea de por qué y de qué nos reímos. ¿De verdad que somos tan graciosos con nuestras vergüenzas al hombro?

 

Blesa, sus presas y su bodega

13864579747718Saqueos, enriquecimiento indecoroso, gastos suntuosos ídem –botellas de a 600 euros de uso exclusivo… y eso es de lo poco que nos enteramos–, safaris, viajes fastuosos, automóviles deportivos, dandismo ful de nuevo rico, exhibición y alarde de poderío social… todo eso  frente al empobrecimiento de quienes suscribieron el timo de las preferentes, ese del que se habla cuanto menos mejor.
Y ahora el bellaco de Blesa sale con esta: “Han cercenado mi vida profesional”. Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, sostiene que la animadversión del juez Elpidio Silva le ha obligado a abandonar consejos de administración… está visto que a desvergüenza y a mala fe y a un sentido delirante de la impunidad de casta no les gana nadie… y Blesa no está solo en esa palestra de acusados convertidos en víctimas, convencidos de que sus lamentos van a ocultar algo innegable: se han forrado haciendo lo que les vino en gana, en las penumbras legales, al amparo del amiguismo de la política del aznarato, comprando voluntades que les salían baratas. Es toda una clase social la que está escribiendo una historia nacional de la infamia que corre el peligro de no ser leída: eran y son todavía los amos, están en el gobierno o a su sombra, y a la vez son los modelos sociales a seguir, su “estilo” está muy extendido, suben y bajan en la implacable rueda de la fortuna, pero tienen la masita de lo arramblado a buen recaudo. Si les pillan, mala suerte, si no, dignidad a raudales. No eran banqueros, solo mafiosos consentidos en cuyas manos ha estado y sigue estando la vida económica y política de un país.
Las biografías de estos maleantes exquisitos dan vahídos. Y no hay paso que no hubiesen dado a la vista o en compañía de los mismos que hoy juegan al pim-pam-pum con ellos, sus antiguos compañeros de timba, sus cofrades, sus secuaces, que tiran de la manta porque les conviene, porque quieren ganar algo en la partida amañada. Cambian los vientos y los navajeros que están de mano hacen sangre donde mejor saben; pero estuvieron en el mismo barco.

Dentro de unos años los nombres de estos rufianes de la política habrán desaparecido, desvanecidos, olvidados, mera calderilla o rebabas de una época indigente. No te preguntes mucho que quedará de ellos y de su mundo…. Una estela de mugre. Quizás hayan entrado en prisión, pero habrán salido, se guardarán sus secretos de estado, absueltos los unos por los otros, (les) escribirán sus memorias, siempre tramposas, disfrutarán de retiros dorados y sus herederos se habrán sentado, con tu permiso si te descuidas, en la misma silla y a la misma timba… Tal vez para entonces haya cambiado la moda del cuello de sus camisas.

Aplausos para acallar los pitos.

1371740687988cristinac6La infanta desimputada, amparada por actuaciones incomprensibles de la administración y de la fiscalía,a cude arropda por el gobierno al funeral de su abuelo.  Y el cura imparte doctrina política desde el altar: Mar españa también aquí. Y el publico de “personalidades” aplaude, aplaude, no a la infanta, tampoco acaso a la monarquía, sino a sí mismo. Todo un gesto y una declaración de intenciones. El gobierno del PP apoya a la infanta porque apoya a la monaquía como parte del régimen autoritario que ha instaurado, lo mismo que el PSOE con su pobre y patética oposición, y todos y cada uno de los que a su sombra se han beneficiado de este estado de cosas y escriben y arengan en favor de una monarquía republicana y otros híbridos de orden y buen tono; eso es lo malo el orden y el buen tono. No hay rebelión con orden y buen tono, y aquí se necesita una rebelión contundente y eficaz.  Dudo mucho que lagún partido tenga como prioridad la abolición de la monarquía y la instauración de la republica española, como dudo mucho que tanto el PP como el PSOE, protagonistas del bipartidismo neoliberal estén por un cambio real en la situación: las protestas se desinflan, pierden intensidad…y es cierto, no estamos en Grecia ni en Brasil ni en Italia, donde las calles arden, ¿En dónde estamos entonces? En el país de los pactos trapaceros, en el del más de lo mismo, en el de los mismos perros con distintos collares, en el país caínita falsamente pacífico, que expresa hoy su tendencia a vivir sometiendo de otra manera, menos cruenta, solo eso.
http://www.publico.es/457548/cristina-reaparece-en-la-misa-por-su-abuelo-y-escucha-junto-a-su-padre-que-reinar-es-servir

Barcina desaparecida

_at_2388_jpg_20130221135559_2959_1El artículo, lúcido y pertinente, de Javier Eder publicado en Diario de Noticias, de Navarra, viene aquí enlazado. No es un asunto “autonómico”, antes provincial, no, es la muy devaluada, por falsa,  Marca España la que luce en esa fabulosa desvergüenza de una política arrogante y codiciosa que de la vida pública ha hecho un negocio encubierto por sus ataques al nacionalismo vasco y a las mentiras sobre su persona. Repulsiva.
Barcina desaparecida

El secuestro de Bárcenas

Un maleante financiero tiene secuestrada la vida política de un país que gira a su alrededor de manera vertiginosa. Eso no va con quienes detentan el poder y lo tuvieron a sueldo (mintieron de nuevo) hasta que el Bárcenas, alguien de verdad peligroso, y sus papeles, juntos o por separado, entraron en escena. Y luego mentira sobre mentira, en todo, en las perspectivas económicas, en el alcance de la corrupción de su partido, el PP, hecho negocio de altos vuelos, en las perspectivas de una regulación legal que paralice los desahucios, y más mentiras, y querellas como estocadas de esgrima y la ciudadanía al deporte nacional: el aguante (alta competición), ¡eup!