Diablada (boliviana)

38171820_1985959924800315_8569651110728433664_nMentiría si dijera que no me esperaba que mi novela Diablada no fuera a publicarse en Bolivia, pese a lo dicho por sus editores tanto por escrito como  de palabra –en conversaciones mantenidas en septiembre de 2017, en La Paz y  dando ahora la poco digna callada por respuesta–, después de lo sucedido el año pasado con la editorial 3.600 de La Paz y de conocer la mala leche que gastan quienes dirigen el Centro Cultural de España en La Paz (y su capacidad de exclusión y veto),  el rebote inexplicable de Agregada Cultural en Bolivia cuando la conocí en la FIL –otra tropa de indeseables– de La Paz 2017, y de saber de una especie de lambisconería congénita y mendicante que gastan algunos bolivianos con quien puede darles alguna limosna… Recuerdo una conversación con el editor de 3 600 en El Prado paceño en el que este me pidió moderar mi legítima protesta contra el CCE en La Paz por el trato infame allí recibido… ¿Les ha quemado mi novela en las manos por ser conflictiva y trazar personajes poco gratos y reconocibles como pertenecientes al espeso potaje de las instituciones españolas y bolivianas? Es posible, porque conflictiva y vitriólica lo es, pero eso se dice y no pasa nada.  Es asombroso cuántos granujas he conocido en los medios editoriales bolivianos, con ser pocos, son demasiados. Una pena. Por fortuna el libro se va a publicar en la editorial Pamiela y sale de imprenta en unos días. «El conjuro de la boca abierta», despedida y cierre.

Tata Santiago (de Roberto Alem Rojo)

 

NOTAS DE VIAJE!!!
Bombori, Provincia Chayanta, Norte de Potosí, 1996
Tata Santiago, Señor del rayo, Protector y Patrono de las Comunidades Andinas…
Cuídanos y líbranos de todo mal!!!

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Con estas imágenes de una celebración del Tata Santiago creo que me despido de Bolivia. No creo que regrese. No es una corazonada, sino una decisión. Atrás voy a dejar algunos buenos amigos y otros que ni lo son ni lo fueron. Un espejismo, en el que, como en todos, ha habido de bueno, de regular y de malo. Me han mamado, eso lo tengo claro, como bien saben Marcel Ramírez y Ramón Rocha Monroy.  Qué pena. Y para qué vas a regresar a donde no te dejan entrar, los españoles, porque estás vetado como escritor, y donde la palabra dada de hoy es la patraña de mañana, y no pasa nada hermanito, ¿otra chelitaaa?… Eres molesto y tienes la costumbre de decir lo que ves y no conviene. Tampoco les conviene tu compañía a algunos bolivianos –editores, periodistas, escritores, profesoras de universidad…– que ven de ese modo comprometidas las limosnas a las que postulan con la AECID o la Casa de Cultura de España. Tal vez ni vuelva a escribir de Bolivia, como no sea esa novela corta que vale como un exorcismo melopeico, al conjuro de la boca abierta. ¿Despecho? No, sensación de que el tiempo apura y la salud decide, al margen de que tú no puedes viajar por cuenta del Gobierno (de España), y esos viajes son costosos.

 

 

 

 

El conjuro de la boca abierta

DSC_0212Vendáme ese conjurito doña Polonia, vendámelo, que lo necesito de veras para despedirme de Bolivia para siempre y abrir la boca y decirles cuatro cosas, o tal vez cinco, a los tramposos de profesión u oficio, navajeros de la mala traza con cargo y sinecura  rojigualda, solidarios de la cuenta corriente y la ventaja inmediata, babosetes y mendigos de dádivas en la Camacho… Acercarse a las cosas con apetito y alejarse por repugnancia, sostenía Lezama Lima, don José, cubano, habanero, entre cigarro y cigarro, y platos humeantes de lechón, como los de la Isla de la Fantasía, que nunca hubo, iba a haber, pero no hubo… Tal vez irse un poco antes, pero con su conjuro, doña Polonia, en el bolsillo.

FIL de La Paz 2018

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La feria de los granujas… ya me la jugó la FIL hace años nombrándome en falso invitado de honor (guardo los mensajes recibidos) y  la editorial Quipus del quinqui del Camacho en 2014-2015, como bien sabe Ramoncito Rocha Monroy, gran muñidor, y me la han vuelto a jugar este año con la novela Diablada, que iba a presentarse en esa feria y que por fortuna va a editar Pamiela Etxea… Se ve que nadie quiere ponerse a malas con la Pocilga Española de la Avenida Camacho, donde hay arrebuche de ayuditas, pijadas, preentaciones, bambolla, y que si una agregada cultural te enfila (según me dijo Marcel Ramirez aquel día memorable en el Alexander de El Pardo) vas dado. No me la van a jugar por tercera vez, pero voy a repetir faena con El conjuro de la boca abierta. Miserables. Ya iremos viendo.