«Las pirañas», en Zaragoza.

9788494668906Mañana hablo de Las pirañas, en Zaragoza, en la librería Cálamo, casi 25 años después, día por día, de cuando salió por primera vez, en Barcelona. Era otra época. Para mí y para todos los que de una manera o de otra participaron entonces y ahora en su publicación. Seix Barral en 1992 y Limbo Errante ahora mismo, con el concurso de Silvia Broome y Eduardo Irujo a la batería, perdón, al posfacio quise decir. Banda de audaces la nuestra, con vocalistas de mérito: Julio José Ordovás y María Ángeles Naval.
Años que no pasan en balde para nadie, cante Gardel lo que le plazca y con él todos los compadritos de la madrugada vinosa de todas las épocas, cuando toca a echar una lágrima por uno mismo, y hasta hay alguno que se pregunta si los cuadrilleros de entonces siguen vivos y pide otra, para el camino.
Considero que los «escándalos» de entonces  son irrepetibles, más que nada porque el público ha terminado demostrando que tiene unas tragaderas fabulosas para un incesante menú de mugre, y poco hay ya que le inquiete aunque sea él mismo el proganonista de los esperpentos y astracanadas. De «aquellos polbos», esta ciénaga en la que chapoteamos, nos guste o no, y nos pringa hasta si estamos de mirones. País de listos, de cucos y de tramposos el nuestro, que a diario muestra con gusto sus lacras, su mala traza, su incultura cultivada, su violencia y su cainismo, sin que nada tenga consecuencia alguna, o muy poca.
Agridulce sentimiento el mío porque con la reedición de esa novela he vuelto a comprobar que hay páginas que no se escriben de balde, y que más que liberarte, te ensombrecen.

Las pirañas, de nuevo

25 años depués, se dice pronto…

sanmartin-piran%cc%83as-2NOTA DE PRENSA
La editorial Limbo Errante comienza su andadura en 2017 publicando Las pirañas, una novela emblemática dentro de la narrativa española contemporánea, cumpliéndose el 25 aniversario de la edición original. Esta nueva edición ha sido revisada por el autor, Miguel Sánchez-Ostiz.
Esta edición se presenta con una cubierta del ilustrador aragonés Óscar Sanmartin Vargas y cuenta con un prólogo exclusivo del propio autor y además con un marginalia de notas de la filóloga @SilviaBroome y del historiador Eduardo Irujo.
Las pirañas nos introduce el viaje a ese lado espantoso y terrible que dicen fascina al ser humano, en forma de monólogo que nos atrae hacia la mente del protagonista, nuestro hombre, a través de varias jornadas en las que reflexiona sobre aquellas cosas que no es conveniente contar nunca, la hipocresía social, la condición humana sin filtros ni ambajes y las pasiones desnudas, carnívoras, dolorosas en un afán por sobrevivir a sus propios deseos y circunstancias. Muestra una galería de personajes llenos de matices que reflejan sus convencionalismos y pulsiones en espejos deformantes de la realidad. Es ésta, por forma y contenido, una de esas historias verdaderas que, en manos de un escritor con la solvencia y pericia de Miguel Sánchez-Ostiz, alcanza la categoría de obra maestra.
Limbo Errante Editorial, ubicada en Zaragoza, responde al propósito de su responsable editorial, de seleccionar textos excepcionales y publicar obras, tanto de narrativa como de ensayo, en ediciones cuidadas tanto en su dimensión literaria como en su diseño visual. El objetivo es dar a conocer tanto nuevas voces como dar luz a propuestas en el tiempo y que artistas plásticos enriquezcan el catálogo con sus ilustraciones. Y prueba de esta voluntad se presenta al público en febrero de 2017 con Las pirañas, de Miguel Sánchez-Ostiz.

Para seguir contando

1927703_1056650204367453_30947798161738490_n“Algunas soluciones para poder seguir contando”. O “En busca del lector perdido . Isla de Robinson”.
Miguel Sánchez-Ostiz.

El lector perdido eres tu mismo, en el lugar originario, la invisible isla de Robinson Crusoe, la que descubriste en las páginas de Defoe, en la ciudad en la que este colocó a Robinson de vuelta de sus soledades, tocado por ellas para siempre; la isla que más tarde buscarías en los mapas y hacia la que emprendes el que puede ser el último viaje o el primero del último tranco, el que te aleja de tu casa de toda la vida para siempre. Escribir es sobrevivir en una isla desierta, o poco menos, o poco más. Escribir, ir hacia las islas tan desiertas como flotantes es un cambio de vida y con él, siempre, un cambio de escritura, y viceperversa.

Me gustaría saber dónde escribí esto.

*** La fotografía es de una librería del pasaje Verdeau, de París.