“Es lo más necesario…”

captura-de-pantalla-2016-10-08-a-las-23-07-24Patidifuso, ayer, leyendo ese titular del diario Público, me quedé patidifuso. No sé si sería a esto a lo que se refería Gabriel Celaya con lo de la poesía como un arma cargada de futuro, no lo sé, pero los propios poetas admiten que no son leídos más allá de ellos mismos y del Club de los Cuatro Gatos, al que dicen pertenecer hasta los que ni siquiera saben por dónde cae, pero quedar, queda, que de eso se trata, de  aparentar, de pasar por, más que de ser, y cada día más.

En todo caso, si lo que se dice ahí es cierto, la oligarquía nacional y extranjera tienen que estar temblando. Nadie más entusiasta que los propios poetas. Pero la magistratura, la banca, las transnacionales, la policía, los matones al servicio del sistema, también tienen su entusiasmo, y sus armas, y sacan a los poetas y a quienes no lo son también, de la calle si la ocupan, de las casas, de sus trabajos, y no a golpes, sino a hostias, a multazos, a duras condenas. Entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, hay un abismo. De las «desventuradas relaciones entre la poesía y el mito revolucionario», habla Octavio Paz en La otra voz. Poesía y fin de siglo y le atribuye no un poder de arma de combate, sino de preservación de la memoria y del relato del propio presente, citando aquí a Eliot en Cuatro Cuartetos, en su danza de la muerte :

Oscuro oscuro oscuro. Todos van a los oscuro,
El vacío espacio interestelar, el vacío en el vacío,
Capitanes, comerciantes, banqueros, eminentes literatos,
Mecenas generosos, estadistas y gobernantes;
Funcionarios distinguidos, presidentes de tantos Comités,
Barones de la industria, contratistas, todos hacia lo oscuro.

Paz ve un resquicio de esperanza al valor de la poesía, casi como sostén de conciencia, en la medida en que a diferencia dela pintura y la novela no ha sido convertida en objeto de consumo. Minoritaria, puede, pero eficaz en esa minoría, en esa inmensa minoría, que no se somete del todo y que se embosca y que dice No y dice Sí a contrapelo, en la dirección contraria… «es lo más necesario, lo que no tiene nombre, son gritos en el cielo y en la tierra son actos» entonces, aunque la calle no sea de ellos y aunque los amos se carcajeen.

Y no puedo menos que añadir estas líneas, también de Paz, como punto de partida de una reflexión personal, por lo menos mía, que excede a la propia poesía:

«La poesía política tuvo una gran importancia en la primera mitad del siglo XX pero muy pocos de los poemas escritos en esos años alcanzaron la universalidad de la verdadera poesía. Sus autores estaban demasiado cerca de la noticia y muy lejos del acontecimiento. La noticia se disuelve en propaganda mientras que el acontecimiento es la historia que de pronto aparece.» (y sigue)

 

Diario volátil 13 (Hablar por no callar)

DSC_00701.- Calla y sigue jugando, y si pierdes, pide la revancha… a 22 de nuevo, o alarga a 40, pero no tires la pala.

2.- El exhibicionismo del predicador desde el púlpito y de cara a la parroquia entregada, el del mando en su arenga cuartelera frente a la tropa formada con disciplina o el del cátedro histrión para su público que aspira a pasar el trámite: repulsivos los tres.

3.- ¡Últimas noticias!… A qué comentar lo que se comenta solo y resulta una obviedad, alrededor de la hoguera de los lugares comunes y alimentándolo con la leña muerta de las ideas preconcebidas… ignoro qué luz o qué consuelo aporta eso, ni para ti ni para quien te escucha.

4.- El escultor Remigio Mendiburu cuando le diagnosticaron un cáncer: «Y toda una vida por hacer». Eso recuerdo a menudo, pero en balde, porque enseguida lo olvido y sigo a lo mío al mañana tengo mucho tiempo, de Kavafis, es decir, a lo mío, a mi rutina derrochona.

5.- La enfermedad y la muerte, temas de conversación medio festiva entre gente que no está del todo bien y se felicita de ese modo el estar viva, y al hilo del recuento de desdichas calcula si está mejor o peor que aquel con quien conversa, sobre todo lo primero.

6.- Premios, homenajes, mucetas, adulaciones, banquetes protocolares, manos encima del lomo, aplausos, pompa académica o social, caja, viajes pagados, cargos… con qué facilidad el poeta secreto se hace poeta cortesano y agacha la cabeza… y contemporiza y adula al poderoso bajo el disfraz de hombre afable y ponderado.

 

 

En el día de Todos los Muertos

3325Ignazio Aiestaran, en este día de Todos los Muertos, con su poema “Lo que no aparece en el certificado de defunción de mi padre” (Munstro abertzalea, Donostia, Elkar, 2003, páginas 81-83), traducido al castellano a continuación del original en euskera (la plantilla de wordpress no me deja reproducir la disposición tipográfica original que, a mi juicio, tiene su importancia).

“Nire aitaren heriotza-ziurtagirian agertzen es dena”.

Aneurisma batek jota
hil dela dio
heriotza-ziurtagiriak,
baina hori ez da egia osoa.

Nire aita hil zuena
ez zen aneurisma,
egunero
hamar
hamabi
hamalau orduz
lan egitea baizik.

Nire aita hil zuena
frankismoaren garaian
familia aurrera eramatea izan zen,
bizialdi osoan lan egitea
eta
60 urte inguruan
langabezian bukatzea
ugazaben enpresak krak egin zuelako
(jakina,
ugazaben txaletek,
akzioek
eta
oporrek ez zuten krak egin).

Aitak ez zidan inoiz
inon
ezer esan
horri buruz,
baina bere insomnia agerikoa zen.

Hau dena ikusi nuen
bere aurpegian,
ospitalean
azken erasoa heldu zitzaionean.

Horrexegatik,
aitaren borondateari jarraituz,
nire amak eta biok
ez genien baimenik eman
autopsia egiteko,
zeren
munduko autopsia guztiek
ez bailigukete
benetako heriotza-zioa emango.

Eta zera galdetuko didazue:
zergatik idatzi duzu
hain poema trakets hau?

Ez dakit ziur,
baina
poesia munduko hoberena izanda ere,
munduko poesia hoberena emango nuke,
ezbairik gabe,
nire aitaren besarkada baten truke.

 

“Lo que no aparece en el certificado de defunción de mi padre”

El certificado de defunción
dice que mi padre murió
de un ataque de aneurisma,
pero esa no es toda la verdad.

Lo que mató a mi padre
no fue un aneurisma,
sino trabajar
todos los días
diez
doce
catorce horas.

Lo que mató a mi padre
fue sacar adelante una familia
en tiempos del franquismo,
trabajar toda una vida
y
alrededor de los 60 años
terminar en el paro
porque la empresa de los patrones había quebrado
(por supuesto,
los chalets de los patrones,
sus acciones
y
sus vacaciones no quebraron).

Mi padre no me dijo nunca
nada
en ningún lugar
sobre esto,
pero su insomnio era visible.

Todo esto lo vi
en su cara,
cuando le llegó el último ataque
en el hospital.

Por eso,
siguiendo la voluntad de mi padre,
mi madre y yo
no dimos permiso
para hacer la autopsia,
porque
todas las autopsias del mundo
no nos darían
la verdadera causa de su muerte.

Y me preguntaréis:
¿por qué has escrito
un poema tan torpe?

No lo sé a ciencia cierta,
pero
aun siendo la poesía lo mejor del mundo,
daría la mejor poesía del mundo,
sin ninguna duda,
a cambio de un abrazo de mi padre.