Lo que nunca sucedió… Transición modélica

martin-villa-4Aquel mes de mayo de 1977, en plena carrera electoral apenas año y medio después de la muerte del dictador Francisco Franco, fue convulso en Euskadi. En solo unos días, en coincidencia con la Semana pro Amnistía, murieron siete personas, cuatro de ellas de bala, durante actuaciones diversas de las fuerzas del orden. Uno de esos fallecidos fue Francisco Javier Núñez, tras dos palizas brutales y la ingesta obligada de coñac y aceite de ricino. Su hija, Inés Núñez de la Parte, se indigna ante la negativa de algunos sectores a reconocerles como víctimas. “En mayo de ese año hay una carnicería absoluta. No es un hecho aislado, está en un contexto de brutalidad tremenda, estaban reprimiendo cualquier manifestación, sin reparar en medios. Tiroteaban a la gente. Pero para algunos es como si no hubiera pasado”, afirma.
La ley de Amnistía benefició,  y mucho,  a los verdugos y asesinos, con y sin uniforme. En ese caso concreto a los asesinos de quien pedía amnistía frente a sus verdugos que la rechazaban. Fraga no respondió de los hechos de los que fue directamente responsable. Martín Villa, diciendo que lo suyo fueron errores no asesinatos, va camino de no responder jamás.  Esa frase, esa, ya tan repetida, tan padecida: “Para algunos es como si no hubiese pasado”.  Impunidad absoluta, ni siquiera sabremos los nombres de los asesinos que tarde o temprano habrían sido recompensados, condecorados. Negación de lo evidente hecha seña de identidad de clase. Escritura memorialística cuando la justicia es negada. Aquel pasado, edulcorado, minimizado, desdeñado, está en el presente, en sus cimientos.

 

Billy el Niño y su cuadrilla.

1379621714_215259_1379621822_noticia_normalEl grupo de trabajo de la ONU sobre desapariciones forzadas viene a España a ver si el Gobierno cumple con el deber de perseguir a los autores, cuando menos en el papel, y de compensar a las víctimas de los crímenes que tienen su origen en el golpe de estado de 1936 y en el régimen franquista que le siguió. A no dudar, habrá dos versiones, la del Gobierno, mendaz y trapacera, que proclamará hacer todo lo que está en su mano, más incluso, y la que clama por lo desasistidas que puedan estar las víctimas y sus herederos: 130.000 familias que no saben dónde están sus deudos. Se dice pronto. Miles de personas que en todo el territorio nacional batallan con cunetas, archivos, falta de medios materiales y una indiferencia social que en la práctica es una ofensa renovada.

El Gobierno se ha desentendido de esa visita como si no fuera con él, al igual que lo lleva haciendo desde hace meses con el juicio emprendido en Argentina contra la impunidad franquista -mientras en las trastiendas pone todas las trabas jurídicas y diplomáticas que puede: estamos gobernados por tramposos no lo olvidemos-, y lo que es un clamor internacional, en boca del más bobalicón y retorcido de los ministros de Rajoy, Fernández, el policiaco Fernández, no pasa de ser un vago rumor de prensa, algo que ha oído por ahí y a lo que no ha prestado mucha atención porque a su juicio no la merece. Lo que ha oído por ahí es un proceso al franquismo que ellos han impedido se pueda poner en pie en España. Herederos del franquismo son y como tales se comportan. No puede haber sorpresa alguna. (Sigue)
Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 22.9.13

Cuando condenar el franquismo no compromete a nada.

Ruins of GuernicaEl Partido Popular vasco sí condena el franquismo pero no apoya la querella argentina.
“El Parlamento de Euskadi se adhiere a la querella argentina con el voto en contra del Partido Popular, que apela a la ley de Amnistía para mantener la impunidad y al espíritu de la Transición para no enjuiciar a los responsables de los crímenes de la dictadura”
. Por Alejandro Torrús, en Público.
Cuando condenar no compromete a nada.
La cuestión es si se mantiene la ley de Amnistía de 1977 o no, y con ella la intocable Transición. Una cosa es la condena genérica de un régimen detestable desde su origen y otra la condena de protagonistas concretos de las fechorías cometidas bajo su amparo desde el 18 de julio de 1936 hasta finales de la década de los setenta. Lo primero, insisto, no compromete a nada, lo segundo en cambio alcanza de lleno a una ideología dominante que sostiene a quienes siguen viviendo la Guerra Civil y sus consecuencias en su condición de vencedores de una guerra o de herederos activos y aventajados de aquella.

Interior y la Guardia Civil harán “comprobaciones” sobre el ‘caso Hellín’
“¡Marchando una de agua de cerrajas!” o a la espera de que a las ranas les salga pelo. Esta es la garantía absoluta de que no se llegará a nada, a otra nube de humo, a que el Hellín oficie, como mucho, de chivo expiatorio durante un rato, de que no se toque a sus protectores del pasado y del presente. Las cloacas del CNI, Ministerio del Interior y Presidencia de Gobierno de toda la Transición son intocables.