Escribir con máscara

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«Siempre escribo con una máscara sobre el rostro.
 Sí, una máscara a la antigua usanza de Venecia»,

Eso escribía A.O. Barnabooth (Valéry Larbaud). Cita que traigo de la mano del poeta bordelés Bernard Delvaille quien a la vista de esos versos se preguntaba si no escribiría para desconocerse y ocultarse en vez  de para ponerse en claro y desnudarse que suele ser el lugar común más frecuentado.

Pájaros echados a volar

IMG_0250* Ser o no de la tribu bullanguera, esa es la cuestión… Pon tierra de por medio si puedes  y si no,  ejercítate en el «con el corazón distante, todo es retiro»

* No basta con mostrarse solidario ante la injusticia ni con romper lanzas a favor del perseguido de manera injusta, sino que hay que hacerlo al dictado del gurú de turno, de quien  manipule el cotarro. De lo contrario eres «de ideología dudosa»… como poco.

«Valparaíso en la noche…»

DeRlrkUW4AAmTkb«Valparaíso en la noche, siento tus pasos de baile…» A menudo me acuerdo de mi alojamiento en Playa Ancha, de los amaneceres, del Aconcagua a lo lejos, de los temblores… escribo. Ahora escribo de aquellos días y de gente de otra época, José Quintanilla Isasi, Salvador Goñi Urriza, Juan Uribe Echeverría, Salvadora Reyes…

Del Madrid «gentrificado»

Del Madrid “gentrificado”, Madrid turístico, Madrid D. F. en guerra… de especuladores, bancos, cucos y primos… Me acuerdo de aquel propietario de Fernando VI que cargó los desvanes con sacos de arena, agujereó el tejado para que la arena mojada acabara por hundir el edificio en ruina no tan lenta como él quería.Dflm_DlXcAIlpLS

En la hora del recuento

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Mi historia y la tuya, mis ojos y los tuyos, mi conciencia y la tuya, mi camposanto, mi fuesa, mi sangre, mi verdad, suprema siempre, incuestionable, mi palabra de honor y tu silencio,  mi quijada de asno o la tuya, mi paz de hierro y mordaza, tu violencia, mi justicia y tu rebelión… tan agotador como inextinguible. Aquí no parece haber otro acuerdo que el sometimiento, la sumisión, el servilismo hacia el gurú de turno, el culto del orden, aunque sea falaz y solo ley de la fuerza, y la adhesión al banderín de enganche del que más poder –político, social, mediático– tenga en el momento. El emboscamiento es casi instintivo.

El desconocido

 

maxresdefault.jpgEstuve viendo El Desconocido, de Dani de la Torre. Un excelente thriller, excesivo, claro, claro, como todo thriller en los que el despliegue policial, con todos los recursos habituales del género,  se trata de manera espectacular. Pero hay algo más; al margen de la trama de suspense policiaco, me quedo con el motivo por el que una víctima de la estafa bancaria perpetrada al amparo del Gobierno español, alguien que lo ha perdido todo, decide vengarse –qué fea la venganza, ¿no?– del bancario que le engatusó o que azuzó su codicia, que es lo que suelen decir los estafadores de lo financiero: «¿Pero usted quería ganar más, corría un riesgo o no?» Cuánta gente en realidad lo perdió todo, cuanta se quitó la vida. Los bancarios unos mandaos, dicen, mentira, cobrabann porcentajes y primas por lo arramblado con las preferentes y otros fondos basura de captación de capital. Y sobre esto ha caído la peor de las tierras: la judicial y su embrollo preceptivo, cuando era y es un asunto eminentemente político. Ya no es noticia, ya el salfumán del tiempo ha actuado con eficacia, no da cámara.

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El poder es la mierda

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Extrait du DVD “Léo Ferré au Théâtre des Champs-Élysées” (1984) Réalisation : Guy Job. En vente sur notre site leo-ferre.com : http://bit.ly/2fSN2AD

El minuto final donde Ferré dice que antes de hacer la revolución en la calle, hay que hacerla en la cabeza y que conviene no olvidar y decirse a diario: «¡El poder es la mierda!». Es más fácil decirlo, declamarlo, encorajinarse con ello en la soledad de nuestra guarida que ponerlo en práctica, que decírselo a la cara al uniformado, intermediario entre tú y el amo.

El tamaño de la memoria (Laurence Sterne)

Opnamedatum:  2011-03-18Hace alrededor de diez años padecí el acoso de personajes anónimos o mejor digamos que de personas  que se ocultaban bajo distintos seudónimos  o apodos, desde el blog de Arcadi Espada, alojado en el servidor de la editorial Espasa Calpe. Alguien (o varios) se hizo pasar por mí para insultar de manera grave a terceras personas con el fin de que estas, a su vez, arremetieran contra mí: la difamación, las injurias, las burlas personales estuvieron  servidas. Una cobardía moral de campeonato. Le escribí a Espada, por consejo de Pilar Cortés, de la editorial Espsa, para informar de que nunca había intervenido en su blog ni estaba detrás de los seudónimos personalizados que se me atribuían. A Espada le faltó tiempo para publicar la carta y agitar un poco más las aguas de su ciénaga. Se ve que disfrutaba con aquellas canalladas.  En una ocasión, un conocido de entonces, arrogante diarista de nueva generación, que frecuentaba la ciénaga, me escribió para decirme quién estaba detrás de aquellas infamias, en primera fila, como director de orquesta, mientras otros cuadrilleros  aplaudían  la faena,  alanceando, dándome rejón cuando les venía en gana. Se lo pasaron bomba. Hablaba de mí, de manera insultante, atribuyéndome actos poco honorables, gente que no me ha visto nunca. Guardo recuerdo de sus apodos y nombres de pelea. No le creí al heraldo de ocasión porque, aunque no conocía  personalmente al acusado, le tenía cierto respeto como creador y me parecía improbable que se dedicara a aquellas canalladas. Por entones no tenía abierto este blog (lo abrí en el 2009) ni participaba en redes sociales, algo que empecé a hacer (Facebook) en el verano de 2012, si no recuerdo mal. Quienes me han seguido habrán podido comprobar que ni en el blog ni en Facebook, ni en Twitter he arremetido contra nadie y mucho menos contra las personas que entonces se me atribuía: no «ostizgué» a nadie.  El asunto tiene importancia para mí, relativa, porque no es plato de gusto que seas objetos de burlas sangrientas, insultos o desprecio de tu trabajo que no sirve según parece «ni para envolver morcillas». Estando en Madrid y poniendo la oreja en algún que otro mentidero, me he ido enterando poco a poco de quiénes fueron los actores de aquella ronda de noche.
Lo que me resulta desternillante es que estos cuadrilleros, creyendo que no tengo memoria o que no me entero de nada, me piden ahora «amistad» virtual, como si no hubiese pasado nada. Lo decía Laurence Sterne: «Así como el deudor y el acreedor se diferencian por el tamaño de sus respectivas bolsas, así el bufón y el objeto de la bufonada por sus memorias respectivas.»

 

Altsasu, una marea

OTROSI DIGO: que la respuesta de la masiva marcha popular de ayer tarde a la desproporcionada sentencia del caso Altsasu se comenta sola: un clamor y una muestra de una ciudadanía que no es ETA y quiere reformas políticas, entre ellas la de acabar con una justicia de excepción, plenamente ideológica. La marcha histórica no estaba sostenida en una mera cuestión de ideología, sino de conciencia, de solidaridad, de ánimo de justicia, por encima de las acusaciones de sectarismo que puedan verterse, que son de ida y vuelta cuando se arrojan, no lo olvidemos. Ahora se hace necesaria la escritura urgente de esta lamentable historia para que no se tergiverse lo sucedido, para que no se imponga una verdad falseada de manera ideológica, esta sí, gubernamental y falaz, con sentencia de por medio o sin ella, desde el inicio de la instrucción, orientada a buscar una condena muy por encima de los hechos objetivos y de las pruebas practicadas (y no practicadas), ejemplar y sobre todo vengativa. No es un caso más, sino El Caso.

Fragmento del artículo publicado hoy en Diario de Noticias, de Navarra. Probablemente ya he escrito todo lo que tenía que escribir sobre este espantoso asunto convertido en trinchera ideológica.