«Viaje al país de los enanos», de Celso Emilio Ferreiro

Nada como intentar ordenar una biblioteca para dar volteretas para atrás. Hacía muchos años que no abría «Viaje al país de los enanos», de Celso Emilio Ferreiro, comprado en Valladolid, en diciembre de 1972, en los días finales de mi servicio militar (Cornejas de Bucarest). Librería Delta en la calle Héroes del Alcázar de Toledo, entonces, cerca de un bar donde se reunían fachas de Cristo Rey. Versos dolidos y furiosos los de Ferreiro y por mucho que de Galicia y de los gallegos de la diáspora hable, a un presente sombrío pueden arrimarse, aunque dudo mucho que lo iluminen. Quien lo lee, si es que lo hace, está ya muy convencido de todo. Lo literario no es algo que sea de referencia. Es cada día más minoritario. Hay que contar con ello.

«Los que mienten por oficio»… en ese tiempo vivimos: el aplauso, el berrido, la maña de conveniencia hace de la mentira verdad.

Pillerías

Da gusto ver cómo los pillos se admiran y aplauden entre sí, por mucho que alguno sea la víctima del admirado y aplaudido en sus mañas de vendedor de humor: qué maña para el engaño, qué jugosa la charlatanería de engañabobos.

El veneno del patán puede no ser el peor de los venenos, pero sí el más eficaz: no hay fama que aguante su acoso difamatorio alumbrado por el candil de la taberna.

Con la edad te haces misántropo casi sin quererlo, por precaución, por hastío y por maña de supervivencia.

A cierta edad, todos los golpes en la aldaba de la puerta causan alarma.

El horror y el asco

I.- Del horror que no da cámara o apenas nos habla esa imagen de una madre que ha perdido a su bebé en el mar y se revuelca en el fondo de la lancha de salvamento… ¿Y? Y nada o muy poca cosa en comparación al drama vivido por esa mujer y esa gente que con ella se echó al mar. Más indiferencia que otra cosa, como la que suscitan las informaciones que llegan del Sahara Occidental que hablan de ataques armados marroquís a población civil saharaui. Indiferencia, como digo, al drama o lo que es peor, un motivo de ataque político como si no fueran personas los que escapan y no fallecen en el intento. Que sean alojados en donde se puede es un motivo para atacar al gobierno que, está visto, no tiene ni repajolera idea de qué hacer con esa estampida. Se tergiversan las informaciones para dar la imagen que el gobierno trata a los refugiados a cuerpo de rey en hoteles con piscina… Están llegando a cientos, y mueren lo mismo en el camino. El mayor drama migratorio desde la segunda guerra mundial, un día da cámara, otro da igual. Lesbos es la prueba. Al principio mucha bulla, al final resbala que se quemen los campamentos o que desparezcan niños en territorios donde el tráfico de órganos no es una leyenda urbana.

         El horror, el horror, exclamaba un personaje de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas, a la vista de los episodios de esclavitud y crímenes contra la humanidad perpetrados por el rey de los belgas, en ese río Congo en el que pudo haber perdido la vida Javier Reverte. No hay que ir tan lejos para ser testigos directos del horror. Está en el cementerio marino del Mediterráneo de los yates de lujo, los barcos basura y los cayucos, está en las medidas gubernamentales inhumanas tomadas contra una inmigración que es estampida migratoria y frente a la que las medidas administrativas son ineficaces. El horror está en las trastiendas de esta pandemia, en los morideros donde viven ancianos medio abandonados por los suyos, con o sin recursos, en condiciones nada dignas… ¿El horror? Sí, en la puerta de casa, y a menudo, nada exótico.

II.- Va para cuatro años que los muchachos de Altsasu fueron detenidos y de inmediato condenados de manera abusiva por medios de comunicación, escritores, periodistas, políticos de profesión y cargos públicos afines al PP y a otras formaciones de la derecha. El juicio no fue sino un mero trámite y una farsa. Poco importaba que los hechos que al final fueron enjuiciados no se ajustaran a la verdad de lo sucedido, importaba el linchamiento y el cruel escarmiento político-judicial que acabaron recibiendo los de Altsasu. La camisa impoluta del guardia es todo un símbolo de hasta dónde pueden llegar las patrañas político-judiciales. Hace falta ser muy malicioso para no reparar en la desproporción de las penas a las que esos muchachos fueron condenados si se las compara con las recibidas por delitos muchísimo más graves por otra gente; pero el conjunto revela una crueldad social muy amiga del linchamiento y poco de lo prescrito en las propias leyes referido a la práctica de las pruebas. Ojalá en Estrasburgo acabe apreciándose este monumental abuso.

Y III. Jorge Fernández Díaz y Martínez, cara a cara haciendo esgrima con los floretes de sus patrañas,  Bárcenas, M. Rajoy y Rosalía que entra en prisión mientras su marido no tira de la manta porque ya no tiene, Villarejo, Inda y su OKdiario, financiado vete a saber cómo, Cospedal… y toda esa tropa de policías corruptos de segunda y tercera fila  que hacen pensar en que es más lo que no vemos, que lo que ha salido a la luz. Todos ellos, juntos y por separado, encarnan el asco de nunca acabar.

Es inútil preguntarse en qué manos estamos o hemos estado, porque lo sabemos y si no lo decimos no sé si es por miedo o para no contagiarnos definitivamente de una mugre espesa, para que el asco no nos pudra del todo en este clima que vivimos de ahogo y agotamiento. Asombra, por decir algo, que la vida política de un país gire en torno a las andanzas de unos malhechores que han hecho y deshecho en asuntos que conciernen al conjunto de la ciudadanía y no solo a los negocios de sus bolsillos, porque todas estas trapisondas delictivas tienen trastiendas de enriquecimiento personal: en el patio de Monipodio la tropa de los que viven de mangarla, se han hecho ricos, mientras los demás nos rasgábamos las vestiduras.

*** Artículo publicado en Diario de Noticias, de Navarra, el 15.11.2020

El espectáculo de la naturaleza

El país como paisaje, desprovisto de paisanaje o reducido este a figuras folklóricas de la ópera feliz que te estás contando de manera rutinaria y preceptiva, porque esa admiración que sientes, ese arrobo vienen en el guión de La Naturaleza, El Campo y sus parientes. Del corazón del bosque, ni palabra, de ese, de sus rumores, sus ruidos, sus oscuridades, huyes… Lo tuyo es El Espectáculo de la Naturaleza (sin cuidados). La incomodidad manifiesta de los figurantes del cuadrito de costumbres ni la ves, porque todo lo que te estropea el paisaje, lo borras.

Lo tuyo es el Espectaculo de la naturaleza, ó Conversaciones a cerca de las particularidades de la historia natural, del abate Pluche, es decir, el naturalista en casa.

En la imagen, Gorramendi ayer, al atardecer.

Les jeux sont faits…

«Vienes cansao del campo y p’a hostias estás», me lo decía un querido amigo, chamarilero, que parecía atraer sobre su cabeza episodios de mala suerte uno detrás de otro. Emiliano tenía una misantropía acusada y cuando no estaba en el fondo de su local de viejorrerías patinando algún objeto de madera, andaba por el monte en solitario. Estaba en su sitio y no ambicionaba estar en ningún otro. No mendigaba compañía ni buscaba complicidades… A su aire. No es esa mala cosa, sobre todo cuando no te queda más remedio.

A cierta edad, tender puentes es tontería… les jeux sont faits, rien ne vas plus. 

Hay saludos que valen por despedidas… No, amigo, no te estoy saludando, me estoy despidiendo, algo así.

Coronavirus: Coronavirus: gente a la que no vas a volver a ver en tu vida y no porque fallezcan. Nos hemos visto las caras y no nos gustamos o no nos conviene perder el favor de nuestro cotarro.

Pío Baroja, a escena

Un amigo me avisa de que está prevista su publicación para el próximo diciembre, algo que yo ignoraba. Sospecho que su publicación va a dar lugar a episodios entretenidísimos y que la jarana la tenemos asegurada. De no haber mediado unas imperdonables canalladas, hace un año que podría haber estado en la calle. Todo lo sucedido desde entonces (y antes también) lo cuento en otro ensayo. La mala leche persigue a este libro desde que apareció por primera vez en la primavera de 2006 hasta ahora mismo. No se trata de una reedición, sino de una reescritura con abultadas aportaciones inéditas y nuevos episodios de la vida de Baroja, como se verá y podrá comprobarse (unas mil páginas de texto y casi 1.200 notas), pero todo vale si de desacreditar un trabajo se trata… Esto me coge ya muy cansado y aburrido del mundo barojiano. Despedida y cierre. No hay tiempo y en este trabajo lo he perdido a conciencia y no puedo dar una respuesta satisfactoria a la pregunta ¿Para qué? Melancolía del tiempo y el esfuerzo en balde. Bah, ya ando por otras trochas.
¡Venga, chotas, al tajo! Ya estáis tardando en ir con el cuento al Dosdedosdefrente.

«El camino no elegido», de Robert Frost.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

*** La traducción la he sacado del blog trianarts

Javier Reverte

Un grande de corazón y un escritor como hay muy pocos en lengua castellana. No sé qué decir hoy, que los recuerdos se agolpan, de este vagamundos, al pie del Gorramendi, no del Popocatépetl del cónsul. Nos hemos querido mucho, hemos farreao como majaretas, no consiguió que me aficionara a la baraja (mus), nos hemos reído de los solemnes y los erúditos, fue muy generoso conmigo, mucho… no hay más que decir. Gratitud por haber conocido a alguien como él y un dolor que solo se expresa con la boca cerrada. Javier Reverte, alias Javier Tessier.

Un granuja

Lo propio del pillo es jactarse de sus pillerías ante un púbico obligado o entregado que aplaude porque le conviene o porque las astucias fraudulentas le resultan graciosas mientras no le perjudiquen, mientras otros, en silencio, se cagan en sus muertos cuando les toca oír sus bravatas. El cuco sin público no es nadie, nada, tiene que demostrar su listeza para no pagar impuestos, para burlar las leyes que obligan al común, para el fraude que solo lo es, si te pillan, para el gorroneo bravo y el abuso… Eso sí, a reclamador por derechos abstractos no le gana nadie, ahí es un campeón, un Espartaco, un donfigura.

Cualquier tiempo

Las Injurias madrileñas hace cien años

El entusiasmo por un pasado mítico, de prestigio probado, permite sobrellevar, y con suerte digerir, un presente miserable que ahoga.

En el papel, cualquier tiempo pasado fue mejor… pero no es seguro, las tomas callejeras de los primeros tiempos de la fotografía dicen otra cosa.

No sé qué entusiasta del Antiguo Egipto decía que a él de la corte del faraón no le sacaran, que las piedras de las pirámides las arrastraran otros.

La erudición histórica y su rebusco*, una forma de vivir en Babia, sí, pero también una forma compartible de supervivencia en tiempos sombríos.

Raíz de la misantropia: la posibilidad de que el prójimo se te parezca siquiera de lejos.

* Amén de una construcción fantástica y surrealista, al decir de Steiner.