No sé qué pensar

matias_sanchez_EInformados hasta la náusea de un panorama mugriento, ni sé qué pensar ni tampoco qué decir que no nos digamos a todas horas. Veamos, y esto no es todo ni mucho menos.

La ruptura de los discos duros de Bárcenas, después de que salieran a la luz sus Papeles, no es un hecho tan malicioso como para ser objeto de un proceso penal, sino un mero «protocolo internacional», según la ministra de Defensa, uno de los puntos fuertes del Partido Popular, convencida, está visto, de que trata con débiles mentales.

Ahora resulta que sobre las elecciones catalanas del 21-D y sobre el 1-0 y el no sé qué más, planean el fantasma y la mano negra de los servicios secretos rusos y los venezolanos, y sus hackers que todo lo alborotan en aras de una revolución mundial que busca destruir España, hasta con bromas: «Ahora sé que eran rusos», publica Cospedal después de padecer una burla sangrienta. Bochorno y pitorreo.

La Manada y sus abogados, y quienes los defienden fuera de la sede judicial, no ya porque como acusados tengan derecho a la defensa, por muy repulsivos que resulten, sino porque sí, porque tal vez, porque lo que se llama la cultura de la violación está muy extendida, y de esa forma obligar a la víctima a defenderse de ser doble y sutilmente agredida, nos indigna y subleva. Lástima que no se hayan admitido los mensajes de wasap de los procesados, no para juzgar hechos, sino para saber con certeza a quién se juzga.

Por su parte, a los muchachos de Alsasua les niegan pruebas en su defensa, muchas, demasiadas, en un procedimiento que a estas alturas requiere, a mi juicio, observadores internacionales; el fiscal belga debería enterarse de lo que pasa aquí, no ya en las cárceles, que también, sino antes, en los procesos políticos.

Vivimos en un culebrón, alimentado con un atracón milagrosamente digerible de información basura, en una cierta irrealidad, como un circo que se hubiera desmadrado y nadie estuviera en su sano juicio. Los ves pasar por las pantallas, mentir con desvergüenza, acusados en firme por pruebas palpables de su granujería, decir sandeces propias de caricatos, y oyes sus voces insultándose, manipulando cargos, dando pruebas de que la división de poderes es un cuento chino, y haciéndonos ver que es mucho peor lo que desconocemos que aquello de lo que con abatimiento llegamos a enterarnos.

Resulta fascinante ver a un presidente de gobierno hablando de hackers rusos con el mismo convencimiento y autoridad que si lo hiciera de la aparición de los marcianos. Ni Jiménez del Oso en sus buenos tiempos, qué digo Jiménez de Oso –ya solo falta que contrate a Iker Jiménez como consejero áulico, total ya qué más da–, para explicar por qué este país se parece cada día más a un carro de heno revenido o a una nave de los locos que hace agua o vino, eso a gustos, por todas partes.  ¿Pero en qué manos estamos? ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? Por los hackers, los marcianos y hasta por Conan el Bárbaro. Resulta asombroso que esa estupidez se presente al público como algo serio, con clara intención de extender una espesa cortina de humo para que no se hable de lo que de verdad importa, empezando por el saqueo del fondo de la Seguridad Social.

Solo por eso puede explicarse que el plato ineludible del menú del día sea el fenómeno Inda con sus conspiraciones, sus policías, sus mafiosos y sus acusaciones basadas en manifiestas pruebas falsas… cada día me recuerda más al gran jaleador de la Anti-España, el infame Mauricio Carlavilla.

No menos asombroso resulta ver a un ministro de Asuntos Exteriores siendo literalmente vapuleado en directo por un locutor inglés con un resultado que, más que una entrevista de Estado, parecía un sketch cómico del género Mr. Bean. Eso sí, cuando habla de las cárceles españolas se ve de lejos que no sabe de qué habla o que no se ha enterado de las propias reclamaciones (reiteradas) de los funcionarios de prisiones, las ong, los informes de organismos internacionales… abochorna que gente así represente a un Gobierno y a un país.

No sé qué pensar de todo esto y de mucho más. Sospecho que ya no es una cuestión de esposas, como las exhibidas por el diputado Rufián, sino de camisas de fuerza, y aun así.

*** La ilustración es un oleo de Matías Sánchez titulado La nave de los locos

*** Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 19.11.2017

 

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Un infierno en el jardín

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* Fueron especuladores inmobiliarios, promotores de timos manifiestos, arrambladores de dinero negro, maestros en el arte de enriquecerse a escondidas y hoy se reclaman adalides de la honradez barojiana: la cultura del pelotazo que nunca acabó.

* «La gente con dinero te la mete por cualquier agujero», un travesti a otro, en un antro de trueno de los felices ochenta (tuentis), antes de que empezara una farra a puerta cerrada, con guitarras, palmeros, cajón… escena de Las pirañas.

* «¡A por el palomo!», berreaban a puerta cerrada en la sociedad de los listos, después de dar cuenta de más de 6 000 euros de angulas, puro Manhattan… ¿Crisis? ¡Qué crisis! Nunca fue con ellos… Los impostores joviales.

* «¡No haberse dejado desplumar!», decían entre carcajadas y aplausos de su corte de palmeros y artistas de cabecera, si del revolcón de algún palomo de turno se trataba.

 

 

 

Sustos de cuatro perras

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Que las geografías nada significan lo repicaba cuando no quería darme cuenta que claro que algo significan, sobre todo cuando vives en algo peor que «entre rutina y moscas» y cuando tomas horizontes chatos por vastas extensiones en las que toda vida es posible. En vez de escapar, caminaba en círculo, por mucho que pusiera en pie fantasías de guardarropía,  viajero inmóvil, vagabundo sedentario, contemplativo de pozo negro. Mal poema es ese que a maldición suena.  A veces, me para por la calle gente que me conoció de niño, eso dicen, y no dan crédito a lo que ven. Yo tampoco, porque muchas veces no la recuerdo y hasta he pensado si no se estarán equivocando, pero no quiero desengañrles.  ¿Se asombran de verme vivo? Yo de que recuerden vidas que no he vivido. La ciudad vieja era para mí todo misterio, un mundo abigarrado, atractivo, en continuo movimiento;  ahora es mugre sin gracia, y escapas de ella como puedes: calles solitarias, arrabales, descampados, otros tantos cepos. Nada como el bosque o la gran ciudad para recitarte los versos de Fernando Pessoa en Tabaqueria:

He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido.

El artista de variedades en derrota

Je ne suis qu’un artiste de Variétés et ne peux rien dire
qui ne puisse être dit “de variétés” car on pourrait me
reprocher de parler de choses qui ne me regardent pas
Comme si je vous disais qu’un Premier Ministre Britannique
ou bien papou ou bien d’ailleurs pouvait être déclaré
incompétent
Comme si je vous disais qu’un ministre de l’Intérieur d’une
République lointaine ou plus présente pouvait être une
canaille

Y sigue Léo Ferré denunciando, acusando, crucificando, poniendo el dedo en la llaga… en balde. Era un espectáculo para salir con la cabeza en sueños y regresar a lo de todos los días.  Todo sigue igual o peor, o mucho peor, por más que los poemas se lean como si fueran contraseñas de conjurados en un mundo cenagoso, por mucho que alguna vez, en algún pasado lejano, sueño de otro, película, novela, los más hermosos cantos fuesen los cantos de reivindicación.

Artista de variedades, parloteador de la Taberna de los Cuatro Gatos, indignado con callos en la lengua, barboteador de cosas ya muy vistas y muy dichas, en balde, creador de bulla en la taberna, para los cuatro gatos de tu peña o los que te oyen y nada dice y se guardan su opinión triste y desgastada, de desengañado y burlado, para soltarla en otro lado; y no, nunca, creador de opinión de prestigio, y todo por la pavorosa mugre que traen los días, uno tras otro, sin descanso, patrañas, medias verades empujones, abusos de autoridad, tramposos, ladrones que te gobiernan… no eres más que un artista de variedades que si quieres, por desahogo, este es un país libre, también puedes tocar las narices hablando de la mugre de tu época, pero no hay tablas de teatro de variedades,  solo taberna,  solo cuatro gatos, qué puedes decir que los gatos escaldados no te hayan oído, que nos hayas oído, sin que nadie te denuncie, por el momento, porque, cuco, cuidas lo que dices, mucho más de lo que te gustaría… otro chato, y otro más, de tinta negra o verde, es igual, tinta, que no falte… artista de variedades que hablas de cosas que no te conciernen, que no entiendes, que no conoces…

Alsasua, una amenaza de escarmiento

0000, 1835, Daumier, 'Morquillas en los juzgados nazinalistas', vous avez la parole, expliquez-vous, vous etes libre

La inadmisión de pruebas de las defensas en el caso de Alsasua invita a pensar no ya en la indefensión de los acusados, sino en que se está prefigurando una condena… y desde hace mucho además. De hecho, es como si sobre los acusados pesara la amenaza de que se materializara la condena mediática, política y social ya recibida, no en vano tres de ellos llevan un año en la cárcel. Me es imposible dejar de pensar en que algo muy grave se ha urdido y se está llevando a cabo desde las trastiendas políticas e ideológicas de unas actuaciones judiciales desmesuradas.
Llama la atención el silencio de una izquierda que se niega a poner en duda una verdad oficial con visos de montaje. Pero esta visto que el culto a lo policial se ha instalado entre nosotros como pieza clave de un sistema político autoritario.
Nunca me creí la versión oficial de los hechos. Vi cómo se iba desvirtuando el relato de estos de manera grosera hasta convertirse en una acusación de terrorismo. De poco han valido autos judiciales, diligencias policiales, testimonios directos, circunstancias precisas… es como si el instructor ejerciera también como fiscal de la causa con todos los elementos a su favor para cnseguir una condena favorable.
El escueto relato de los abogados de la defensa subleva a cualquiera que haya vestido alguna vez la toga con un mínimo de independencia y ausencia de servilismo hacia el más fuerte.

 

«En 43 años de profesión nunca había visto un auto de inadmisión masiva de pruebas como en el caso de Alsasua»

 

Viaje alrededor de mi cuarto

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Lo hubiese emprendido antes con gusto si no me hubieran acuciado dos leyendas o divisas, y una advertencia de Xavier de Maistre, autor del libro que lleva ese título; pero las divisas ahí siguen, haga lo que haga, y el cuarto allí estaba, a la espera de que me metiera en él de una vez. Una es de un reloj de sol, «Es más tarde de lo que crees», leída hace mucho en una novela de Carlos Pujol, la otra, una pintada de Mayo 68: «Cours camarade le vieux monde est derrière toi!».  La advertencia de De Maistre es que de ese viaje no se regresa. Es posible, tal vez por eso cueste emprenderlo. Llega un día, y no sé cómo, tal vez por haber recibido un inesperado «golpe de gracia», que lo haces sin darte cuenta. Leía hace poco en Mientras embalo mi biblioteca, ese libro melancólico y estimulante de Alberto Manguel, que la propia biblioteca puede servir de consuelo, sobre todo los cachivaches que han ido a parar a ella con los años, los viajes, las casas en las que he vivido estos años de manera más o menos pasajera, sedentario y nómada, las andanzas urbanas y las caminatas de monte y bosque, las husmas en las penumbras de las viejorrerías, los mercadillos, las casas abandonadas, las ruinas y derribos… capítulos de una novela desordenada, piezas sueltas del rompecabezas deteriorado de la propia vida. Te pueden decir que no están los tiempos para frivolidades, pero justamente el que no lo estén para casi nada, te obliga a buscar refugio en algún lado,  a parapetarte sin tapiar las saeteras, eso sí que no… sobre todo cuando ves que el estar de continuo en la trinchera de poco sirve.

Llevo unas semanas intentado poner orden en ese cuarto, sacando el polvo, removiéndolo, pensando en los años perdidos y en los libros ganados al barullo y al desorden, y en lo que queda por hacer que es mucho, tal vez demasiado, y el intentar explicarme lo inexplicable… ¿Por qué? ¿Por qué esta manía grafómana, bibliómana, coleccionista de restos casi arqueológicos, conservador de reliquias cuyo significado morirá conmigo? Pues sí, aquí empezó el viaje. Veremos hasta dónde llego o si tenía razón De Maistre y de aquí ya no salgo. (Continuará…)

Thomas de Quincey, una estampa

ESCOCIA 2008 191Me estaba acordando de una página para mí memorable de Thomas de Quincey en sus Confesiones de un inglés comedor de opio y de ahí me he ido a dar una vuelta por el cementerio de St Cuthberts, en Edimburgo, donde hay una lápida que le recuerda y muchos panteones tapizados de musgo con bajorrelieves muy bellos y otros destrozados o nido pavoroso de yonkis arracimados en sus penumbras,  y las jaulas contra los ladrones de cadáveres arrancadas aquí y allá. Se veía que él lugar tenía una intensa vida nocturna, muy de muertos vivos.  Jarreaba aquel día. Pero mejor que esos tenebros, esa página de De Quincey donde habla del invierno y de cómo pide a un imaginario pintor que le pinte una conversation piece sobre su biblioteca,  y mientras afuera sopla el ventarrón del invierno y la lluvia azota los vidrios de la ventana, en la chimena arde un buen fuego; hay varios miles de libros en las paredes… y «un litro de laúdano  rojo como el rubí; eso y un libro de metafísica alemana, darán testimonio de que me encuentro en las inmediaciones». La realidad, como siempre, muy otra: las deudas, el huir de los acreedores, la pobreza, la husma de boticarios a la caza de su opio,  la escritura alimenticia sobre todo y sobre nada, las rebuscadas extravagancias para protegerse del prójimo… Esa edición, de Barral Editores y 1975, tiene un prólogo excepcional del traductor, el peruano Luis Loayza que, cuando analiza la vida y obra de De Quincey, dice algo tremendo: «Todo quedó en colaboraciones para revistas y periódicos, es decir (pensaba De Quincey) en nada, y durante años le entristeció “el dolor de no ser lo que yo hubiera sido”, que tantos hombres conocen» y algo más que invita a la reflexión en los malos tiempos: «… la delicadeza, la cortesía y el buen humor fueron en él virtudes heroicas  y no simples modales de un mundo satisfecho y protegido».

La cueva de Ali-Baba

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No hay día que el noticiero no nos deje boquiabiertos e invitándonos a rasgarnos el poco de vestiduras que nos queden, deporte nacional ya este, y engrudo de primera para la firme unión de la cuadrilla hecha camorra. La aprehensión en Colombia de 4.6 millones de euros en metálico al expresidente de la comunidad de Madrid, González, al día siguiente de salir de la cárcel, a bordo de un automóvil de marca Jaguar, tras pagar de manera fulgurante 400.000 euros de fianza, da la magnitud de lo saqueado (mansiones aparte). Esos dineros estaban a buen recaudo hasta que alguien decidió que no lo estuvieran. Ignoramos quién y cómo se mueven los hilos del verdadero gobierno entre bastidores. Los policías que declararon en sede parlamentaria acerca de la corrupción nacional como sistema y forma de vida –cuando Amalia Rodrigues cantaba «Estranha forma de vida» se refería a otra cosa–, también apuntaron a las presiones recibidas en el curso de su investigación por parte de representantes del partido en el poder. Suena a thriller no siempre «basado en hechos reales» ya muy visto, pero no se cae del cartel… en esas películas de denuncia en balde acaba pagando el pato el policía, raras veces el político felón.

No hace falta ser muy mal pensado para sostener que el monto de lo saqueado es mucho más de lo que aflora aquí y allá. Se han manejado cantidades increíbles de dinero mientras el país se empobrecía de manera seria en cifras que a nadie parecen interesar. No es la hora del insulto que nos viene a bote pronto, sino de exigir responsabilidades, aunque sea en balde. Alguien tiene que responder de esto. Pero no, el alboroto es ensordecedor.

El monto de lo distraído y arramblado como si fuera producto de un arrebuche o de un continuo pleno de ruleta no podía pasar inadvertido a quien tiene responsabilidades institucionales, algo que vengo repitiendo desde hace años. Aquí ha habido complicidad institucional (¿amordazada?) y gubernamental por acción u omisión. Estamos hablando de un baile de cifras que marea. Se ve que existe una casta social que se maneja por otras leyes que las del común. ¿Asociales? No, en otro mundo, con otras reglas. Saqueadores y saqueados. La cloacas del país, profundas, algo más que cloacas.

«Desaparecen de las dependencias judiciales los tres informes clave que imputaban a Gallardón en el Caso Lezo», es el titular de una noticia. Sea o no un bulo, es algo que pasa. Insisto en que tenemos un conocimiento muy limitado de las trastiendas de esta siniestra astracanada y de sus verdaderos protagonistas.

Triste país este en el que el M. Rajoy de los papeles de Bárcenas solo sirve para hacer chistes o burlas, y no para que la acusación basada en «indicios» de grueso calibre conduzca a dimisiones y actuaciones judiciales sin miedo. M. Rajoy es otro Mister X al que la justicia no se atreve a ponerle el rostro que todos guardan a la espalda a modo de careta de desvergonzado de reparto para este inacabable esperpento. ¿De qué sirve denunciarlo? Por lo visto de nada. Son más la voces del encubrimiento que las de la apuntación fiscal. No hay nada que hacer, en la cueva de Ali-Baba, la impunidad es una forma de vida, quedó dicho, hoy y hace ya mucho.

Es difícil explicarse con acierto la pervivencia en el poder político de un partido que ha pagado sus campañas electorales de manera poco clara, unido a casos de corrupción que sobrecogen y hacen pensar en el gobierno efectivo de una mafia no del todo desvelada. Pero hay cosas que sí resultan explicables cuando la noticia del encarcelamiento de la ex presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, es recibida con aplausos por los participantes en esa mugre que es Gran Hermano. En la basura que estas semanas circula embanderada por las calles haciendo de las suyas, entre berridos y empujones, y la furia de las redes sociales, en manos de temibles actores de poca instrucción, está en buena parte la razón de que la cueva de Ali-Baba sea más una envidiable forma de vida, un ejemplo de éxito social, que un caso cerrado de audacia procesal.

*** Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 12.11.2017

*** La fotografía de la imagen es de la obra de teatro Ali Baba Eta 40 Lapurrak  de Tolosaldeko Ataria.

La noche de Carme Forcadell

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* No sé cómo habrá sido esta noche de prisión para Carmen Forcadell, mala supongo, humillante por mucho que haya sido vivida con entereza. Lo que sí sé es que la decisión judicial de enviarla a prisión ha sido una humillación evitable, es decir, un castigo añadido, un escarmiento, porque se podría haber evitado. Se ve que el juez no ha querido evitarla, al contrario.

** Me temo que las relaciones de los cargos públicos encarcelados, de volver a ejercer esos o parecidos cargos como resultado de las elecciones, con las instituciones del Gobierno central y sus representantes, no van a ser lo que se dice fluidas. Sería raro. Insisto en que esta situación tiene difícil compostura y que la convivencia no va a hacer sino deteriorarse y tensarse. El agravio que no cesa, la resistencia, los tribunales de excepción, fiscales reprobados, aparato legal como recortada y decisiones judiciales en forma de puntilla de descabello…

*** Entiendo mal este voceo de legalidad y apoyo indiscriminado a decisiones judiciales cuando el silencio y la mordaza, o el palo, es la norma cuando se trata de examinar la pertinencia de tribunales como la Audiencia Nacional, la actuación feroz en todos los casos de la magistrada Lamela, la reprobación del fiscal general por hechos graves, la policía política paralela y su venalidad, o los escandalazos relacionados con el caso Gúrtel, incluido la acusación palamaria de corrupción que pesa ahora mismo sobre el presidente de Gobierno.

Destemplanzas

DONmDz9WsAA9bEOLa Noche de los Cristales Rotos, Charlotte Salomon [1917-1943].

* «¡¿Esto quién paga? ¿Quién paga?!», exclaman alborozados los consejeros aúlicos del régimen como si hubiesen descubierto una gran cosa…  Esa pregunta no se la hace jamás quien se beneficia de una canonjía cultural de proteccion gubernamental o participa con ventaja en una mojiganga oficial.

* A los mismos: no les preguntes quién les ha venido pagando sus propios viajes a medio mundo, no es de buen gusto, es por méritos propios… y tanto que lo es: el pago a los servicios prestados, bien por apoyos expresos a los abusos gubernamentales, bien por sesudos silencios.

* Rasgarse ahora mismo las vestiduras con quien lleva la fuerza de mano es un engrudo de primera para ir pidiendo tragos y para sentirse alguien durante un rato.

* La erudición, esa construcción fantástica y surrealista (Steiner)… y buen antifaz de trileros y escritores deshonestos. (Mattin Basurde, papeles inéditos)

 * «Los escritores somos necesarios mientras haya  tartufos desvergonzados perorando en las palestras y fungiendo de comprometidos con el dolor del mundo desde palestras de ventaja» (De los papeles inéditos de Mattin Basurde)