Veks van Hilik en Bayona

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 Me lo encontré ayer, en un callejón de Saint-Esprit, en Bayona, un lugar  que sugería todo lo contrario a un faro y al mar; al revés, los estaba pidiendo a gritos. Esas oscuridades bayonesas, esas trastiendas de las grandes casas burguesas, las de los negocios ultamarinos del XIX y la época del libre comercio. Las farras siempre las paga alguien, alguien que entra por el callejón y la puerta de servicio.

Funerales y cencerradas

imgMuertos a los altares y muertos al muladar, por lo menos de papel. Mis muertos y tus muertos, o mis vivos y los tuyos, aunque esto menos, porque los tuyos para mí es como si estuvieran muertos… y la madeja de los desprecios y los enconos se enreda sin remedio. Los muertos y sus ecos son una cita a fecha fija. Elogios, denuestos, pompas, mentiras, catafalcos, descabellos, sobre todo descabellos. Extrañas honras fúnebres las nuestras, porque son de bando y de partido y sólo eso. Hemos tenido ocasión de comprobarlo estos últimos días: Barberá, Marcos Ana, Fidel Castro… fervor, ferocidad, furia, mala fe, ¿indiferencia? Lo dudo.

Aquí está visto que los minutos de silencio son descargas cerradas de fusilería… y pobre del que no participe de las honras fúnebres por mí organizadas. A Marcos Ana lo despiden los suyos, que son muchos, con unas honras multitudinarias, pero la extrema derecha lo tacha de asesino y apoya su acusación en procesos militares que deberían estar anulados hace tiempo: los juicios sumarísimos carecían de las mínimas garantías procesales. Lo saben todos los que los padecieron y pudieron dejar su testimonio: Ángel María de Lera, por ejemplo. Se trata de creer, como si de artículos de fe se tratara, en lo que nos conviene y sólo en eso y, sobre todo, de no poner nunca en duda la versión oficial, por lo que pueda pasar.

Ha habido fervor partidista, poca pietas cívica y ha habido muestras de odio, por muy disfrazadas de desprecio que se quiera. El desprecio, el lapo, es una forma de violencia y ésta, expresión cuando menos del encono. Mis dictadores y los tuyos, mis corruptos y los tuyos, lo que vale para mí no vale para ti, lo mío es la verdad revelada, lo tuyo la infamia. Condenar el castrismo sí, el franquismo no, el populismo es el demonio, antesala del fascismo o del bolchevismo, el neoliberalismo de las corporaciones un correcalles de angelitos. Los ejemplos sobran y aburren. Es como para pensar que no hay nada que de verdad nos una de manera unánime, ni vivos, ni muertos y la historia menos, porque al menos la nuestra es un polvorín, del neolítico para abajo. (Artículo publicado en Cuarto Poder, 30.11.2016, aquí enlazado)

Finnegans wake

joyceLlevo un par de horas recorriendo estás páginas y no salgo de mi asombro. No voy a decir que no entiendo nada, aunque sea así, pero me pierdo como quien se extravía de noche en un bosque cerrado. La tarea de trasladar ese artefacto narrativo al castellano me parece algo colosal, asombroso. Intentar leer esas páginas de una manera convencional me parece inútil.  ¿Hay otra forma de intentarlo? Puedo decir que me dejo llevar por la escritura, tampoco funciona, ese torrente está lleno de escollos y de escolios, la distorsión del lenguaje no siempre es descifrable ni mucho menos, y el desafío de encontrar una perla rara tampoco es un estímulo que se sostenga durante mucho tiempo. Te pone a prueba como lector. Mentiría si dijera que me esperaba otra cosa porque conocía su edición francesa y algún intento de traducción en castellano y el excelente trabajo académico de Francisco García Tortosa (1992), exhaustivo y clarificador acerca del fragmento de Anna Livia Plurabelle, amén de un edición inglesa que no puedo abrir más que como si fuera un grimorio o para quedarme ante sus páginas abiertas como un hombre primtivo enmudecido frente a su tótem (Apollinaire). Escritura en el límite del enigma, sea, demasiados años de esfuerzo de escritura para ser un texto inútil y por completo gratuito, más de 70.000 notas acumuladas, obra más divertida de escribir que de leer… libro de culto… ¿Legible? A la pasa espero la llegada de los listos.

Esto se acaba

dsc_0071Una helada, unos golpes de ventarrón y el paisaje se verá desnudo. Pienso que esta es la época del año en que empecé a escribir Las pirañas, en 1985, y esa en la que transcurren los tres días de mi novela: los días cortos y las noches largas. Mentiría si dijera que siento nostalgia por aquellos días, por mucho que fueran los de mi treintena. Me siento incapaz de embellecerlos. De estar en algún lado, están en unos diarios inéditos: Los días inciertos. Y hablando de libros: no he logrado terminar ninguno de los libros que empecé este año y eso me pone de un humor sombrío. No es fácil sobreponerse a diario a la pregunta de qué valor tiene lo que haces, a la vez de comprobar que el tiempo corre en tu contra, y que es ahora o nunca, y resulta nunca. A cierta edad no hay componenda posible: como escritor has pasado y tu papel es otro, por mucho que te disguste. Si no fuera por las redes sociales viviría en un aislamiento casi completo. Si cortas esa comunicación virtual no sobrevine otro silencio que ese en el que ya estabas. ¿Nos hemos desaparecido los unos para los otros? ¿Sirve esa vida retirada para escribir mejor? Lo dudo. Esa imagen del escritor aislado del mundo en su dacha me resulta repulsiva, cuando se pone de ese modo en escena. El escrito de verdad solitario es el que no cuelga cartel de tal cosa, como decía Séneca en una de sus cartas a Lucilio. La soledad lleva al soliloquio y este al desvarío o a la estolidez, todo lo demás son puestas en escena mejor o peor armadas.

Nieblas

dsc_0059La pesadumbre de los poemas de Georg Trakl y sus crepúsculos. De un personaje de El muelle de las brumas decían que tenía niebla en la cabeza. Mal asunto ese. Estás entonces de verdad lejos, en lugares que existen apenas, borrosos, pues cualquiera que haya puesto allí su pie no puede asegurarlo y vaga desorientado e inseguro, es Melville quien habla, y lo hace de Las Encantadas, pero estos no pasan de ser lirismos, pacotillas literarias… vives donde vives, embelleces como puedes la puesta en escena para no callar y con ello no zozobrar del todo, para no verte obligado a admitir que no tienes ni idea de qué haces aquí, en esta especie de eremitorio banal, muestras lo que ves, no lo que está a tu espalda, ni en el lugar de la niebla: el paisaje no lo es todo, el paisaje puede calcinarse y sobre todo oscurecerse y ser un cepo, y eso depende más de ti que de las estaciones y sus luces.

Mis muertos y tus muertos

solana-plaza-de-las-ventas-1907En esas estamos, con muertos a vueltas; con muertos, memorias y honras fúnebres. Tus muertos a los altares, los míos al chirrión. Los tuyos reciben los homenajes, los míos o los de aquel otro, el abucheo, el insulto feroz post mórtem, la calumnia rebuscada.

Muere Rita Barberá y lo hace el poeta Marcos Ana, y muere Fidel Castro y, cuando escribo estás líneas, me digo que no voy a leer ni elogios ni linchamientos. Tal vez por eso he cancelado mi cuenta de Twitter, porque me parece un pozo de infamias, ponzoña pura, un despliegue de mentiras y celebraciones de descabellos… y lo mío también, claro, para otros, escriba lo que escriba.

A Marcos Ana, la izquierda le celebra su militancia política, su poesía y el haber pasado 23 años en las cárceles franquistas. La extrema derecha por su parte le tacha de asesino, echando mano de la campaña infame que montó el demócrata Fraga Iribarren contra él, en base a unos juicios militares que deberían haber sido anulados hace tiempo, con la ley de Memoria Histórica en la mano. No importa que recientes investigaciones hayan desmentido las acusaciones contra Marcos Ana. No importa que se sepa cómo se desarrollaron las instrucciones y vistas de los juicios sumarísimos militares… lean a Ángel María de Lera, que padeció uno. Aquí de lo que se trata es de apropiarse del relato de la historia y del presente, de imponer versiones oficiales que se tragan como artículos de fe o como munición de brigada del amanecer. Nos separa la historia, cada vez más, y nos separa lo que vamos viviendo a diario: los banderines de enganche abren las 24 horas y no dan abasto. Olvidos, perdones, paces, ceremonias patriótico-religiosas, otras tantas filfas que enmascaran las ganas de descabello, de que el enemigo viva acogotado, muriendo al palo de por vida, en abjuración permanente: nada se paga, todo se cobra, basta vencer y tener la fuerza de mano.

De pronto unos se acuerdan de que cuando falleció Labordeta, que sí era diputado, y en dos legislaturas, no recibió el minuto de silencio que han querido imponer ahora. ¿Hubo minuto de silencio por Juan María Bandrés? Al Partido Popular le ha venido providencial la muerte de Barberá porque de esa manera no va ser juzgada ni imputada ni acusada ni va a poder testificar sobre nada de lo relacionado con la corrupción del PP, que es mucho.

Pobre de ti si no guardas el minuto de silencio que yo te exijo… porque de eso se trata, de exigencias políticas, de convenciones sociales que lo son, de hipocresía al cabo ¿Por qué vas a mostrar la mínima condolencia pública y política por quien es tu enemigo? ¿Por qué con quien no honraría a tus muertos o a otros muertos que no fueran los de su bando? Calla, pero eso no basta. Tengo algo muy claro: al Congreso de los Diputados se va a legislar, no a montar mojigangas políticas de rasgo por completo sectario en beneficio de quien las propone; y encima con voluntad de absolver pifias de gobierno, con el aplauso del partido en entredicho y de todos sus acólitos, que son muchos ya, en este país cainita en el que se exige lo que tú no estás en modo alguno dispuesto a conceder. ¿Acusar a la prensa de linchamiento cuando son ellos mismos quienes de manera inequívoca la defenestraron para salvar su pellejo electoral? Eso es de granujas.

Estas últimas semanas se ha desatado una ferocidad inusitada que no estaba dormida, sino agazapada, un patriotismo barato, y unas ganas de llevar a quien se opone y disiente a morir al palo. No hace falta asomarse al pozo negro de las redes sociales, con recorrer los titulares de prensa y las faenas taurinas de los columnistas basta: la mentira ha estado servida a diario y con ella la manipulación del público que a oído lo que quería oír. Me temo que toda reconciliación es ya imposible. Puede silenciarse el encono por la fuerza o por la ley, retorcida y hecha abuso y no fuente del derecho, como vemos a diario, pero no puede imponerse la convivencia de igual a igual. Esta nuestra es la historia del agravio que no cesa y del sometimiento, más que de la convivencia basada en un concierto que no sea el de vencedor y vencido, represor y sometido. La remisión a la ley es un truco. Llega un momento en que el esquinamiento es más fuerte que la cordialidad y la empatía, y hasta te resulta por completo imposible apoyar a quien lo hiciste en el pasado. No te fías. El individualismo es un veneno que corre en este tiempo de todos contra todos y sálvese quien pueda, pero sobre todo del que no está conmigo está contra mí, único fundamento ya real del nosotros. Caín anda suelto, pero todos somos Abel, los justos…

 

Los días y sus luces

dsc_0051 dsc_0057Resulta grato  levantar la vista del trabajo y encontrarte con esas luces de primera hora de la mañana. Una me sugiere el viaje, y pienso en La Paz y en sus amaneceres del color del ladrillo por los cerros, la otra en cambio me sugiere la escritura enrevesada de la memoria, el cuarto oscuro del revelado de los recuerdos que hay que rescatar y restaurar sobre todo, esa enrevesada red de caminos no siempre fáciles de seguir, sobre todo cuando te tropiezas con esos gatillazos del alma que ninguna escritura de la memoria puede eludir a riesgo de dar en la trampa.

Día de sombra (Diario volátil s/n)

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1.- Leo que Richard Stallman dice que ‘España reprime más a los disidentes que otros países europeos. ¿Por qué tiene que ser noticia lo que todos sabemos, desde hace mucho además? ¿Tiene que venir una autoridad para contarnos lo que venimos padeciendo y denunciando en balde desde hace años?

2.- No me importa perder amigos virtuales, me importa la mala fe de los cronistas y profesores (@FronteraD) que establecen de manera arbitraria y capillista lo que vale y lo que no, a qué autor hay citar y a quién silenciar por sistema, quién debe ocupar el proscenio y quién agarrar boleto para la inexistencia… me jode este país de chulos, de cortijeros, de cuadrilleros, de mafiosos, se pongan el hierro que se pongan en el lomo del alma.
3.- “Muere Rita  Barberá y lo hace el poeta Marcos Ana, muere Fidel Castro y, cuando escribo estás líneas, me digo que no voy a leer más elogios ni descabellos. Tal vez por eso he cancelado mi cuenta de Twitter, porque me parece un pozo de infamias, mentiras y celebraciones de descabellos… lo tuyo también, claro, para otro”… del artículo de mañana en Diario de Noticias: “Mis muertos y tus muertos” porque de muertos no salimos, entre el funeral nacional y la profanación… y el grotesco entierro de la sardina. Hartadumbre. Es poco. Pero sé con quiénes no quiero convivir, algo es algo.

4.-Hay señoritos que se rasgan las vestiduras con el asunto de la negativa al minuto de silencio de la Barberá, pero aplauden que alguien escriba y publique*, que se ha reído cuando se ha enterado de que a un escritor le han pegado por escribir lo que escribe, mintiendo, encima, en fechas y motivos, y minimizando las consecuencias de la agresión… eso te hace ver que vives entre canallas y que no hay reconciliación posible.Item más: puedes esperar sentado si piensas que alguien te va a hacer llegar una palabra de solidaridad o de simpatía: la verdad está de parte de quien tiene la fuerza de mano. No conviene indisponerse con quien tiene los triunfos en el reparto.

Otrosi digo: ¡Qué silencio más elocuente! Te hace ver de manera palmaria lo que puedes esperar y lo que no.

* Hay cosas que se pueden perdonar y otra que no.

5.- Escribir… ¿para qué? Unos días te lo preguntas con más intensidad que otros. Los que saben la verdadera respuesta, callan, como muertos, como lo que son, esteticistas de barriada, pijolindos, los conozco, ¡juera, juera! ¡Moriremos nosotros también!… si hasta su posible editor se asustó de lo que tenía entre manos y calló. Demasiados silencios para tan poca voz, muertos, todos muertos, escribir desde el límite… o desde la frontera o desde ningún lado.

6.- Y algo que cada día tengo más claro: los amigos de tus enemigos no pueden ser tus amigos, cuando menos.
–¿Banderizo?
–No, hombre, iluso burlado.

Leyendo a Blas de Otero

3521853Hay días para leer a Blas de Otero… ahora mismo casi todos. Abro las obras completas de Blas de Otero –un regalo de aniversario de una vida en compañía–. Si lo hago es en busca de un consuelo de día gris, bajo y pardo, en el que todo parece pardo, y encuentro este poema, no al azar, porque la página estaba marcada, pero a la vuelta…

Juntos

Esta tierra, este tiempo, esta espantosa podredumbre
que me acompaña desde que nací
(porque soy hijo de una patria triste
y hermosa como un sueño de piedra y sol; de un tiempo
amargo como el poso
de la historia):
esta tierra, este tiempo que tiran de mis pies
hasta arrancar los huesos a mi esperanza última,
¡ah, no podrán, jamás podrán vencerme,
porque mi mano se me va y se agarra
a otra mano de hombre y a otra mano
que me encadenan, madre inmensa, a ti!

Y en la página vuelta, este otro que sí estaba marcado, los dos de Pido la paz y la palabra, los libros pohibidos de mi adolescencia, comprados de matute, premonitorios, eso decimos porque creemos que estamos a salvo, todo lo en libertad vigilada que queramos, pero a salvo. Si no lo estuviéramos, tal vez sería distinto y no diríamos nada por temor a que nos quitaran los versos y los libros

…porque la mayor locura que puede
hacer un hombre en esta vida es
dejarse morir, sin más ni más…
SANCHO
(Quijote, II cap. 74.)

I

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.

Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos.
Y también
por ti.

(Aquí no se salva ni dios, lo asesinaron.)

Escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquél que dice:
abel, abel, abel…o yo, tú, él…

II

Pero tú , Sancho Pueblo,
pronuncias anchas sílabas,
permanentes palabras que no lleva el viento..

Item más (propio):

Claro, claro, somos apocalípticos, tremendistas,
hasta que quien lo dice, displicente, boca de lapo,
con el mismo juego y yendo de mano
se cobra algo más que el barato de la timba
¡Truco!, sí, truco como en Los hijos de Martín Fierro,
¡Truco!, como en Una sombra ya pronto serás
Truco no, timba amañada.

Juan Eduardo Zúñiga, un premio a celebrar

Otro olvidado… ahora se descubrirá que todo dios, sin excepción, no solo es experto en su obra, sino que lo tenía como autor de cabecera, bien escondido, eso sí.

Dicho lo cual, siento alegría por su premio porque como no le conozco de nada, puedo decir que su obra es de las que más estimo y admiro, tanto la narrativa (su ciclo sobre el golpe militar de 1936 y la guerra civil) como ese libro fabuloso que es El anillo de Pushkin, todo un modelo de cómo escribir ensayo sobre los asuntos que te apasionan y de los que sabes… Y me gusta verlo fuera de la pachanga nacional, a lo suyo. Y me gusta que sepa lo bien que puede oler una farmacia (Axel Corti en Bienvenidos a Viena). Si alguien se merecía este premio es él.