Personas non gratas

james-ensor-02 Muchas, a cada cual las suyas. Todos lo somos, para alguien o de alguna timba. Dentro de la política gubernamental y fuera de ella, en la misma calle, en el bar de la tribu ajena, en los mentideros de las redes sociales que es donde parece que vivimos y que rebosan odio, desprecio y mala saña. Caín anda suelto y todos sin exclusión somos Abel. Para comprobarlo basta asomarse al pozo negro, hecho riada, de este fin de una época que no acaba de despeñarse. No estamos en los «amenes» de régimen alguno, como decía Valle-Inclán en Viva mi dueño. El régimen, llamado de manera más fina sistema, va viento en popa, lo saben los que se han hecho de oro a su sombra, se ha fosilizado.

         Mala saña digo y es que a la voluntad de herir se le llama libertad de expresión, según quien la ejerza claro. Porque los jueces que encarcelan a titiriteros por una obra sin otra trascendencia que no tenerla y con voluntad de dañarles, no persiguen a quien enarbola una pancarta que berrea a favor de un golpe militar: esto no es, a juicio de la Policía y la magistratura, ni incitación al odio ni a la violencia, ni apología de nada. Mi libertad de expresión es mucho menor que la de la Cifuentes o la de Fernández Díaz y sus secuaces cuando alardean de lo que en realidad son y se desbocan, eso lo tengo claro. Personas, muchas, insisto, tantas que no darían a basto las instituciones que pudieran declararlas non gratas. Además, para nada. Mero alarde de fuerza popular, airoso desplante para la galería que sería muy aplaudido por la parroquia y abucheado por el que fue adversario y es enemigo, que se rasgará de manera ritual las vestiduras. El harapo debe ser bello porque de tanto rasgarlas en ellos andamos.

         En los últimos cuatro años (largos) Fernández Díaz ha demostrado ser capaz, desde su puesto de gobierno, de cualquier indecencia que excede en mucho lo político y lo policiaco dentro de los marcos estrictos de la ley, en cuyo filo manifestó en alguna ocasión andar. De él no cabe esperar más que la destemplanza o la actuación abusiva y torticera.

         «Además de corrupto, inútil», se lo dijo Iñaki Gabilondo hace unos meses en uso de la libertad de expresión famosa. Se lo podría haber vuelto a decir ahora, pero ya para qué. Ahora dicen que el ministro de la policía está en horas bajas. Me río de sus horas bajas, si son todos la misma mugre. La derecha en sus manos no ofrece ni atisbos de renovación, les puede el caciquismo, las maneras de la rancia política de los pueblones alrededor del casino y sus sanedrines. Quitar a uno para poner a otro igual o peor, que ese puede ser el resultado de las próximas elecciones. La democracia les cae grande, les va la sociedad estamental, jerárquica, la que conviene a los poderes económicos. Maleantes de la política, vengo diciendo desde hace años, desde que empezó esta tragedia que ha dado en algo parecido al esperpento si no se hubiese cobrado ya tantas vidas. Esperpénticos personajes los que tienen el poder no de gobernar una sociedad con arreglo a programas políticos, sino de someterla a imposiciones sociales arbitrarias y dañinas. ¿Personas non gratas? Ministros, uniformados, entogados, mitrados, ensotanados, delegadas del Gobierno… Un poco tarde me parece que se plantea la cuestión, desde abajo quiero decir, porque esas personas son ingratas, cuando no repulsivas, desde hace mucho y se ha condescendido con ellas en un comportamiento de mera cortesía que no ha tenido simetría alguna, al revés. Llevan años actuando en vencedores sobre vencidos, en amos sobre lacayos, en señoritos sobre plebeyos, el ciudadano ha sido constantemente maltratado, idea vieja esta que en ocasiones se aplaude y en otras se abuchea. Nunca creyeron en el sistema democrático porque mamaron, y bien mamada, dictadura, franquismo. Se han aprovechado de ese sistema y de sus evidentes ventajas, que no es lo mismo.

         ¿Recuerden esa escena de Luces de Bohemia, de Valle-Inclán?. Hablan Max Estrella y Don Latino de Híspalis, camino del Callejón del Gato, el de los espejos deformantes, estos que para nosotros son las salas de audiencia, los medios de comunicación, las redes sociales:

         Max: La tragedia nuestra no es tragedia.

Don Latino: ¡Pues algo será!

Max: El Esperpento.

 

*** Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 25.9.2016

 

El pregón de Javier Pérez Andújar

Texto íntegro del Pregón de las fiestas de la Mercè, de Barcelona, que aquí enlazo. Qué belleza…  En tiempos de mezquindad, malevolencia y mala saña, cainismo, cicatería con el valor y el mérito ajenos, qué hermoso encontrar que alguien levanta ese monumento  a lo hermoso cotidiano, a lo pequeño, a los desautorizados, a lo que duerme en los rincones de nuestra memoria y nos ha ido haciendo. Para mí, ese pregón excede en mucho las propias fiesta de la Mercè  que no han podido empezar de mejor manera y creo que puede marcar una época. Es un gran texto literario y  es también un redoble de conciencia. Vamos ahítos de mugre. Pueden  quitarnos muchas cosas, pero que no nos quiten las ganas, de leer, de escribir de vivir sobre todo, de convivir. Qué arma tan eficaz y tan limpia la de la emoción y la llamada a la fraternidad, qué contagiosa también.
Como le decía Don Latino de Híspalis a Max Estrella: Me quito el craneo.

 

El viaje de otoño (Diario volátil 35)

ctb5dm6xgaq0dxg-jpg_large1.- ¿Les dice algo la imagen? A mí mucho: un barrizal hecho campo de batalla… y dale que te pego (De la película Beg, de Alexander Alov)
2.- El reproche basado en prejuicios y en enconos revenidos como forma de relación: tóxico, como poco. Y junto al reproche, el desprecio y la malevolencia, la voluntad de hacer daño.
3.- “Desandar lo andado”. Lo escribía Blanca Luz Brum en Juan Fernández. Antipático camino de regreso el suyo que dio en la bulla del arrepentido que tiene que hacerse valer.
4.- Para saber que Caín anda suelto basta darse una vuelta por el mentidero. Claro esta que  esto es, siempre, cosa del otro. Nosotros somos, pase lo que pase, Abel, aunque escondamos la navaja abierta a la espalda.
5.- “No existe el derecho al insulto” responde la Audiencia de Madrid al peridoista Rojo por insultar a Pablo Iglesias… Una de las ideas más necias y venenoss que léi tiemp atrás fue la del “derecho a ser insultado”
6.- A propósito de necedades: pocas coss tan necias como empeñarse en llamar a una puerta tapiada.
7.- “¡Oh, construye tu barco de la muerte! ¡Oh, constrúyelo!,/ porque vas a nacesitarlo,/ Porque te aguarda un viaje hacia el olvido/”, escribe D. H. Lawrence en su poema “El barco de la muerte”. De reiventarse hablaba el otro día Ignacio Peyro en un buen artículo… luego la cosa queda en lo que queda: el otro, el mismo.

Burlas y veras

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Ahora mismo, la política nacional tiene algo de caza furtiva con astucias de tramperos por un lado y de espectáculo arrevistado por otro. Unos se esconden como pueden tanto para perpetrar sus fechorías como para eludir sus consecuencias y otros, cuando los primeros se ven atrapados, nos aplicamos a la burla, a la invectiva, a las pellas y a la picota de papel, visto que la calle dejó de ser nuestra de manera radical hace ya demasiado tiempo y que de las urnas podemos esperar lo que estamos obteniendo: poco, por no decir nada. De momento, te dirá el optimista. Sea. Convengamos, por no reñir más que nada.

Con urnas o sin ellas, con burlas chocarreras o con rasgados de vestiduras de por medio, Rita Barberá, una profesional de la astracanada, se esconde por el momento detrás de un acta de senadora obtenida gracias a los votantes de un partido al que ya no pertenece y se beneficia de ese modo de un aforamiento que de otro modo se habría hecho humo. ¿Indecente? Sí, mucho probablemente, pero en otro país. Aquí no, aquí la jugada de tahúr de la política se celebra, el envido de la carta marcada se aplaude y se anima a la jugadora marrullera a sostener el cerco del populacho: a las palabras de Rodríguez Ibarra me refiero. ¿Con quién está en realidad gente como Ibarra que deben su vida acomodada al manejo de la cosa pública? Pregunta más retórica imposible, puro discurseo en el vacío, pero es esa gente, del color que sea, porque el dinero no huele, la que tiene en su puño a un país y no quiere soltarlo. Defienden intereses corporativos y de clase, no otra cosa. El futuro que pueden ofrecer, que de hecho ofrecen, no puede se más conservador: la continuidad del presente con todos sus privilegios y canonjías. ¿Y qué nos queda? Más retórica, porque la respuesta la conocemos: o el fino análisis dedicado a la propia parroquia o el abucheo y el pataleo. (SIGUE, artículo publicado en Cuarto Poder, 21.9.16, aquí enlazado)

*** La ilustración es una fotografía de Oronoz y corresponde a un detalle del sepulcro de Carlos III el Noble, de Navarra, y de Leonor de Trastámara.

        

Astracanada nacional

wall_big_circo_de_los_horrores_madrid_2015_halloween_en_madrid_cabaret_maldito_escenario_puerta_del_angel Con Rita Barberá la trapacería está servida desde mucho antes de que fuera siquiera señalada de lejos como objetivo de anticorrupción y sus malas prácticas políticas fueran un clamor apagado por el aplauso de sus secuaces y el silencio cómplice de la prensa afín al régimen. Nada nuevo por tanto. Una más, la que tocaba esta semana.

«Ya no es afiliada al PP», dicen a modo de cortafuegos para justificar que no deja el Senado y el interesado añade que el presidente no tiene autoridad para pedirle que se vaya. Es cierto, pero al margen de la bobaliconería de hablar de sí mismo en tercera,  esa no es una excusa de ética política para que siga siendo senadora en la medida en que si lo es, es gracias a los votos del Partido Popular, a su propaganda electoral, a su aparato y a sus trastiendas claro. Además de que saltaba a la vista que su nombramiento no tenía otra intención que la búsqueda del aforamiento de cara a posibles investigaciones y encausamientos. Mala fe política a raudales. Se retratan a cada paso: una mezcla de codicia y de soberbia, de prepotencia política alimentada con años de abusos impunes; poco importaba además que la justicia les cercara, a ella y a Camps y a otros que fueron presentados por Rajoy como modelos de ciudadanos, según consta en las hemerotecas, algo que ya produce risa.

Por otro lado, con sus alardes expresivos, majezas y destemplanzas Rita Barberá se ha convertido en un personaje de la astracanada nacional, y eso para las burlas chocarreras no está mal, al revés, hace portadas y provoca, pero estas no dejan de ser, en la práctica, manifestaciones de impotencia política. De poder echarlos y ponerlos en la calle, o frente a un tribunal que los juzgue con severidad, las burlas toscas del extrarradio resultarían innecesarias, por mucho que ella, con sus alardes, las ponga en bandeja.

Me temo que a estas alturas de derribo nacional sea más importante fijarse en la posibilidad de cambiar este estado de cosas que en si un tribunal puede al fin probar los hechos delictivos de los que se les acusa y condenarles. Bien está la actividad de los tribunales, todo lo tardía y renuente que se quiera, pero el cambio político y social es ya prioritario, algo que quienes pueden llevarlo a cabo olvidan de manera clamorosa. ¿No pueden? ¿No saben? De no haber cambio, mucho me temo que la permanencia de gente como Rita Barberá, o peor que ella, en el panorama político nacional está asegurada por la fuerza de los votos, y que esa actividad judicial, ya cansina, seguirá su lenta marcha entre absoluciones, pagadores del pato, exculpaciones, y triquiñuelas procesales. Hay varios millones de votantes, del PP, del PSOE, de C’S o de nada, para quienes ese cambio no es prioritario, como no lo es el detener el deterioro extremo de las instituciones, mientras el negocio, esto es, la máquina de hacer dinero funcione, que se ve que lo hace, a juzgar por las cifras aparejadas a una clase social privilegiada.

Para un estamento social de logreros de la política, al que pertenece Rodríguez Ibarra, la permanencia de Rita Barberá en el Senado es una muestra de la firmeza del sistema, no de su solidez política, sino de su intocabilidad, que no es lo mismo, esa que se consigue con cacicadas, leyes mordaza y una complacencia obscena en el ejercicio del poder. Por eso no debe renunciar a ese escaño que se sostiene en la pura nada porque ya no puede representarse más que a sí misma, todo lo demás son trucos. Es inevitable pensar que para esta gente, un asiento en el senado, como sus jubilaciones dentro del aparato del régimen (en el que se incluyen los poderes económicos), es como una máquina tragaperras en la que, la manipule quien la manipule, salen premios en cascada. Los miembros de esta clase social de privilegiados no defiende el sistema democrático, sino el sistema económico con todo su aparato legal y represivo en beneficio de una sola clase social a la que, por ingresos, pertenecen.

Capitano Giangurgolo (Papeles del limaco)

sand_maurice_masques_et_bouffons_09“¡Io sono il Capitano Spavento da Valle Inferna, soprannominato il Diabolico, Principe dell’ordine equestre, Termigisto cioè grandissimo bravatore, grandissimo feritore e grandissimo uccisore, domatore e dominator dell’universo, figlio del Terremoto e della Saetta, parente della Morte, e amico strettissimo del gran Diavolo dell’Inferno!”

Imponente, oiga, la presentación del gallito del pueblón cuando aparece haciendo ruido en el tablado de la cátedra, esa zahurda racial y ahumada de la baraja, la caza y la pesca de los listos, donde matar la tarde y con ella el poco de vida que va quedando, a echar el veneno del descrédito, la insidia, la radicalidad política disuelta no en votos sino en vino, la triquiñuela que le coloca por encima de los pringaos, todos,  con la seguridad de que va a ser aplaudido desde el temor a ser pasado por la lengua, pero olvidando que no es la primera vez que alguien con más decencia, y más hombría de bien sobre todo, le ha partido los morros. Cosas de la vida rural. Entre tanto, en el lamentable teatro de la vida auténtica y racial, sumido en la niebla, resuena a diario el vozarrón aguardentoso de ese Capitano pariente de la Muerte y amigo íntimo del Diablo,  cuando en realidad no es más que un Giangurgolo, un Juan Bocazas alborotador de tabernas aldeanas… y de capitano nada, como mucho un sargentazo Belcore, engreído, superficial y egocéntrico. Voces que se oyen detrás de la escena, en ese baile de máscaras en el que estamos metidos todos. Y donde también se oyen estas otras, pero del lado del paraíso, el de los espectadores a pesar suya:
“Si al gallito de Txokoto le quitan el vino se queda en capón, por eso no lo suelta”, dice Pulchinella.
“Ya puedes pensar, ya”, añade una Colombina apaleada.

Cabalgada fantástica (Papeles de Antton Basurde)

 

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«Mal médico y peor borracho… el Doc de La Diligencia tenía otra grandeza», dejó escrito en sus apuntes inéditos Antton Basurde, refiriéndose obviamente al suyo. Y era cierto. Sabía Basurde, mucho, eternamente desplazado, desarraigado, inadaptado… y sabía, con uno de los Argensolas, que «ese cielo azul que todos vemos,/ ni es cielo ni es azul…». Así con todo. O lo que viene a ser lo mismo: no hay idilio ni ficción ni espejismo que cien años dure: la amistad vinosa es probablemente el peor de todos, el del arraigo donde estás de más no le va a la zaga. Un día se acaban, se rompe el vaso y el baboso, el limaco, enseña su verdadero rostro, el de la brutalidad,  la malevolencia hacia el prójimo, el del desprecio por sistema, el del insulto gratuito, el tosco racismo del apellidismo y un difuso resentimiento social, agresivo, falsamente político, mamado en la sima de la bota paterna  hechos armas arrojadizos, argumentos de peso, y todo como una forma de afirmación en la realidad y de acoquinar al interlocutor, tachándolo de mentiroso o de cobarde ante la vida, oh, solo así se puede ejercer de campeón, de vivir con verdad y de encarar la vida con coraje, ese que permite trasegar un vaso detrás de otro sin descanso y ejercer con ello de gallo listo. Cuando has mamado mucho vino y más mala saña, al final se nota, aparece el violento que del trato desapacible hacer arte. Esto en una ciudad carece de importancia, en el pueblón de los cuatro gatos en el que la convivencia es forzosa, sí la tiene. Hay gente que está convencida de que puede empujar de manera impune y que el prójimo está obligado a aguantarle. Nada menos cierto. «Un día se rompe el vaso y con él la baraja de los listos y se acabó el paisaje y también el paisanaje, es hora de hacer el equipaje y poner tierra de por medio». Esto escribía Basurde antes de que le atropellara un camión y se fuera sin despedirse.

Don Quijote y Sancho, según Michel Onfray.

le-reel-na-pas-eu-lieuMichel Onfray, ese filósofo que sabe contagiar el entusiasmo por el vivir la vida por uno mismo, ahora en un ensayo muy sugerente sobre El Quijote y Miguel de Cervantes, Lo real no ha tenido lugar, que explora de manera apasionada a Don Quijote como el mejor modelo literario del «denegador», aquel que se empecina en no admitir lo real, en sí mismo y en lo que vive de manera compartida, y lo sustituye por una ficción de conveniencia, exculpatoria en último término: la verdad hace daño. Onfray que, al examinar los múltiples y en apariencia contradictorios datos biográficos de Cervantes, acaba señalando si el escritor no habría sido todo, de manera sucesiva o simultanea, un coro de voces interiores, más que un solista, como la gran mayoría, mucho menos hombres de una pieza de lo que se pretende imponer como modelo de personalidad: una mezcla de luces y sombras… solares y lunares, melancólicos, expansivos, complejos, apasionados, fríos, vivos o muertos vivos, a ratos, todo a ratos y más a merced de la escorredura de lo que se admite… Y desde esa polifonía escribió Cervantes.

No me resisto a traducir a mi manera un fragmento del libro de Onfray:

«Don Quijote es el santo patrono de los enfermos y de los locos, de los sicópatas y de los doctrinarios, de los neuróticos y de los exaltados, de los creyentes y de los místicos, de los ideólogos y de los dictadores, de los monomaníacos y de los obsesivos, de la mayoría de los intelectuales y de muchos filósofos, de los esquizofrénicos y de los doctrinarios, de los sectarios y de los locos de Dios; Sancho Panza, es el de los escépticos y de los empíricos, de los pragmáticos y de los utilitaristas, de los campesinos y de los marinos, de los realistas y de los incrédulos, de los labradores y de los jardineros, de los rabelesianos y de los hedonistas. El primero es el patrón de los astrólogos, el segundo el de los astrónomos. El uno cree que los conejos* son princesas, el otro sabe que se pueden hacer civets con esas princesas… Se me habrá entendido: tengo simpatía compasiva por Don Quijote, pero una gran afección por Sancho…»

* A propósito del episodio de la liebre que perseguida busca refugio entre las patas del asno de Sancho Panza, capítulo LXXIII:

Queríale responder Sancho, cuando se lo estorbó ver que por aquella campaña venía huyendo una liebre, seguida de muchos galgos y cazadores, la cual, temerosa, se vino a recoger y a agazapar debajo de los pies del rucio. Cogióla Sancho a mano salva y presentósela a don Quijote, el cual estaba diciendo:
—¡Malum signum! ¡Malum signum! Liebre huye, galgos la siguen: ¡Dulcinea no parece!—Estraño es vuesa merced —dijo Sancho—. Presupongamos que esta liebre es Dulcinea del Toboso y estos galgos que la persiguen son los malandrines encantadores que la transformaron en labradora; ella huye, yo la cojo y la pongo en poder de vuesa merced, que la tiene en sus brazos y la regala: ¿qué mala señal es esta, ni qué mal agüero se puede tomar de aquí?

Item más: “Hace falta tiempo para comprender que ciertos libros fomentan la obediencia mientras que otros invitan a la insumisión”. Entrevista con Michel Onfray a propósito de Le réel n’a pas eu lieu

 

Emboscaduras (Diario volátil, 33)

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1.- La emboscadura, esa ficción recurrente que da en nada, pura misantropía de burlado, dengues de perdedor en el arrebuche.
2.- El bosque, refugio de proscritos y escenario del extravío, de la confusión, del ir de ningún sitio a ninguna parte.3. – La lucidez de quien solo sabe que está perdido en un bosque y rehusa la tentación de quedarse quieto.
4.- Sentir o comprobar que no tienes nada que perder y echarte a la desesperada no es lo mismo que pensar y expresarte  con lucidez.
5.- Como siempre, una cosa es pensar con lucidez y otra, bien distinta, actuar de acuerdo al propósito de conciencia tramado… por no hablar de hacerlo de manera acertada, eficaz.
6.- Proscrito se reclama aquel que no sabe vivir fuera del calor de la tribu y de su ley, y celebra todas las ceremonias que hacen del cotarro y su bandera  una fuente de abusos.
7.- La tribu… la buena tribu y la mala tribu, mi cotarro, tu cotarro, mi bandera, la tuya, mi historia y su relato, y la tuya, de segunda siempre… mi fosa, la tuya… etcétera.

 

 

La sima

gaztelu_545 2 _11Hace unos días, en la sima de Legarrea, en el norte de Navarra, los antropólogos de la Sociedad Aranzadi han comenzado a rescatar unos restos humanos, infantiles, que es más que probable sean los de alguno de los hijos de Juana Josefa Goñi, que, embarazada, fue allí arrojada con seis de sus siete hijos en agosto de 1936. Tanto su marido como su hijo mayor estaban en ese momento fuera del pueblo.

Por pura casualidad, ahora mismo vivo en un pueblo cercano al que fue a parar, después de la Guerra Civil, José Martín Sagardía Goñi, el hijo mayor de Juana Josefa, que se libró de la muerte porque estaba fuera del lugar en el momento de cometerse el crimen, aunque no en el frente de combate como se ha dicho. Pero este jirón de la historia no se cuenta, se prefiere el bulo, lo indefinido y lo brumoso, las leyendas –¿El general Sagardía pariente? ¿En qué grado? Y de ser cierto, ¿cómo explicar que también lo fuera de uno de los jefes de la temible policía del Requeté? ¿El general Sagardía investigó? ¿Dónde están los rastros documentales de esa investigación?–, y aquí, en el pueblo, nadie, viejo o joven, sabe de aquel hombre que fue vecino y ya murió, en 2007, y se llevó con él su drama y sus secretos. Ni sabe ni quiere saber. La memoria, ese chirrión. Hay cosas que la memoria prefiere, por higiene, eliminar, decía Carlos  Barral. (SIGUE, artículo publicado en Cuarto Poder, 14.9.2016, aquí enlazado)