Leyendo a Jorge Teillier

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Leyendo a Jorge Teillier,  antes de empiece el anochecer. Teillier chileno, poeta del campo baldado, del otoño, la lluvia, los trenes, los muertos que se asoman por donde menos te lo esperas, los regresos imposibles, los recuerdos, sin los que no habría poesía (Nicolas Bouvier):
“Lo que importa no es la casa de todos los días/ sino aquella oculta en un recodo de los sueños”… no importa que no hayas vivido en esa casa, con que la hayas imaginado, en sueños construido y recorrido, basta, con eso basta. Cuanto antes admitas que vives en una casa imaginaria, que llevas una vida imaginaria y que a ratos (muchos y por fortuna) eres un personaje imaginario, mejor que mejor.
¿Desde dónde escribes?
“Estábamos en la última calle de un pueblo del sur”
Importa esa última calle, importa ese pueblo al borde de lo que es silencio, bosque, lejanía.

 

 

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Así pintó el día… (diario volátil)

DSC_0008Así ha pintado el día. No ha llovido, caían cuerdas. La vista desde la ventana acongojaba. Día bueno para el trabajo, por el silencio más que nada, pero esas nieblas, esas nubes agarradas a lo que queda de bosque otoñal, nada como quien dice… En la prensa, lo de todos los días: profesionales de la justicia que en el ejercicio de su cargo prevarican sin recato y hacen política al servicio de la monarquía, funcionarios uniformados que mienten con desverguüenza  para encubrir actuaciones delictivas, el maleante que nos gobierna de jira americana a ver si allí, demasiado ocupados con las rebabas del narcogobierno,  cuelan sus mentiras de chichinabo, la imparable violencia machista… ¿Sigo? No, para qué.  Día de la Inmaculada, dogma de fe, abstracción (o lo que sea) y patrona de militares, charanga y mojiganga…  Y lo peor, o casi, ha sido la vieja canción de Paco Ibáñez sobre ese poema, grande, de Gabriel Celaya, que me ha repiquetedo a lo largo de la tarde,
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
¿De verdad que ya nada esperas? Eso es mucho decir y más desesperar. ¿De verdad que existimos fieramente y más ciegamente afirmamos? Poesía necesaria. Me siento incapaz de escribirla. La leo y me emociono, y admiro a sus autores, del pasado y del presente, pero… Poesía necesaria, cuando la furia nos nubla la vista y el asco nos puede.  Y de Celaya a la lluvia antigua y sucia de O. W. Milosz en su lejano cementerio de las islas Lofoten, y a la del chileno Teillier, poesía y lluvia. El viaje de la poesía, a cubierto. Poesía como madriguera de los malos tiempos… La cueva y la intemperie, el hermoso título de Ramón Rocha Monroy, con gusto se lo habría robado, así se lo he dicho.

En cualquier lugar fuera del mundo, de Jorge Teillier

318259_354709504642190_104223850_nSalgo de la casa a orillas del río
El cartero me ha traído periódicos de 1935
Saludo a los pescadores a lienza
Llego al Restaurant al aire libre del pueblo
Todos los clientes
Están siempre vestidos de Domingo
Todos se conocen pero nadie saluda a nadie
La iglesia está cerrada a piedra y lodo
Ha vuelto el Astrólogo que escribe en los muros:
“Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado”
A lo lejos hay soldados que encienden hogueras
Que empañan la tarde
Ellos pronto empezarán a luchar
Ellos nunca entrarán a este pueblo
Donde nadie ha sido marcado
Llega una procesión de niñas vestidas de Primera Comunión
Que dejan sus muñecas en las sillas vacías
Más tarde aparecen prostitutas de ojos almendrados
Que traen brazadas de flores silvestres
Todos se van
Los basureros recogen las muñecas y las flores
Y en sus carretillas las llevan a los sitios vacíos
Nuestras casas se abren
Entramos solitarios a ellas
Llueve por primera vez sobre la tumba del hermano muerto
Mañana será el mismo día que mañana.