… y no hubo nada

Es viejo, mucho, ese «y no hubo nada» en que terminan las bravuconerías y por extensión la mayoría de los barullos de la cosa pública. Es viejo y demoledor, invita a la deserción fatalista, al guiñol burlesco que no es sino un consuelo de poca monta. Cuentan con eso, con que nos alborotamos un día con sus canalladas, pero que muy lejos no vamos, ni solos ni mucho menos en compañía de unos jueces reacios a quebrar su impunidad con investigaciones diligentes y sentencias acomodadas a unos delitos que son del dominio público. Todo suena a tablado de Comedia del Arte, a personajes bufos cuando en realidad son siniestros, auténticos maleantes.

Nunca he tenido una simpatía especial por Monedero, pero este artículo que aquí enlazo me parece soberbio: «El asesino era Ferreras: la novela negra de España». Qué indecencia… y qué silencio el de periodistas que acusaron en falso a sabiendas y el de políticos que se aprovecharon de la calumnia. Me acuerdo de cómo colaron en América las patrañas urdidas por la policía corrupta y los periodistas a sueldo contra Podemos, desacreditando a sus líderes alterando el resultado de unas elecciones, como se está demostrando ahora, y por perros de prensa que actuaban a la voz de su amo. Había gente que arremetía contra Podemos al dictado de la policía española corrupta, un auténtico sicariato este al servio paralelo del poder, lo que ya es de traca. Un asco absoluto.

La voz de su amo (Ferreras y otros)

«Ferreras: ¿Qué es lo que tiene Podemos? Tiene un montón de «gente desencantada, Podemos tiene un montón de gente que «votan a la contra. Si este país estuviera mejor no votarían eso.
«Casals: Pero como ellos son absolutamente incapaces de ««reconocerlo en términos generales, pues nos han vuelto a colocar el estigma de que nosotros estamos con Podemos y o somos capaces de intentar quitarnos esto o la hemos cagado. Y, a todo esto, Pedro Sánchez vuelve a estar en plena campaña y mientras Margarita Robles está completamente a nuestro favor y muy bien con nosotros, pero Pedro Sánchez coño, joder, a ver si le calzas una hostia.
«Ferreras: Muy pronto, eh, muy pronto. Yo creo que va a sufrir «estas dos semanas.

¿QUÉ puedes pensar de un país donde esto sucede con total impunidad de manera habitual? Es difícil de imaginar la mierda que esconde nuestro sistema político… a juzgar por las informaciones que recibimos en forma de imparable cascada. Entre los amos del cotarro, que se ven por encima del Estado, y sus perros de prensa pusieron hace mucho en marcha un imparable ventilador escrementicio: el insulto, la difamación, la calumnia, la patraña por sistema, el desprestigio de tus enemigos (hace mucho que dejaron de ser oponentes políticos), como armas y argumentos políticos… Dudo mucho que haya encausamientos y condenas por estos hechos, y hasta que se lleve a cabo una mínima investigación. Me temo que toda esta indecencia se difuminará y perderá en el marasmo del cenagal político. Es el Estado, amigo, cuando menos el español.

  • La expresión «perros de prensa» es de Javier Eder, en mi opinión el mejor columnista que tenido la prensa local

Se veía venir

Puedes pensar que lo que sucede en Madrid, antes, durante y después de sus elecciones autonómicas, no te incumbe. Eres muy libre de pensarlo y admito que hasta te sobran razones para desentenderte de algo que por el momento poco o nada influye en tu inmediatez. Por el momento, insisto. Con todo, lo que viene sucediendo en esa comunidad que se pretende el centro de atención y vida de todo un país, un modelo no a seguir, sino a imponer, supone una amenaza seria para la comunidad periférica en la que vives por muy sólida que creas que es. Hay mugres que se contagian y la que anda suelta por Madrid es de contagio fácil: el odio es una enfermedad que tiene tradición y madre de vino picado en tinaja de muertos.

         Te guste o no, ese país de la bronca cainita es el tuyo, de manera política, social y administrativa, sentimientos aparte, y sus oleajes y tormentas acaban por alcanzar y agitar el pequeño país en el que vives. Por el momento la dependencia la tienes asegurada. No es lo mismo que el fascismo crezca de manera imparable en un lugar que irradia poder y manías igualitarias de mala traza, enemigas de cualquier diversidad cultural, social y lingüística, que un país gobernado por alguien que estuviera abierto a una nueva Constitución y al derecho a decidir. Por poner un ejemplo que al menos a mí me resulta muy ilustrativo de lo que está sucediendo, que es grave y amenazante.

         En el debate de la SER  del otro día no se enfrentaron dos políticos ni dos partidos, sino dos maneras opuestas e irreconciliables en la práctica de entender el mundo, la vida en sociedad, los derechos humanos, las leyes… todo. Lo sucedido es algo más que la goyesca riña a garrotazos, ineludible y permanente, emblema de un país y de su paisanaje incurable, para ser el del descabello, el garrote, el empujón del más fuerte. Resulta casi imposible reclamarse neutral, espectador sin más de un serio enfrentamiento de una violencia cebada, porque algunos de esos palos van a parar a tu cabeza a nada que se hagan con el poder los profesionales del odio, la mentira, el miedo, el desprecio y el insulto, como formas obsesivas de hacer política. Hace tiempo que quedó atrás el ser adversarios políticos, somos enemigos y así actuamos. No hay componenda posible. Después de lo visto, oído y vivido en los últimos meses, ya no. La bronca de la SER ha escenificado algo más que una manera de hacer política: una sociedad enferma. No se trata de siglas ni de partidos sino de ideas de un autoritarismo criminal con voluntad de imponerse con la mentira descarada, hecha verdad por furia cainita y por unos votos no tan incomprensibles como parece, a modo de navajazos traperos.

         Me creo que Iglesias, Marlaska y la directora de la Guardia Civil  hayan recibido amenazas de muerte, anónimas claro está, en forma de balas de arma de guerra, porque ese deseo de crimen corre libre e impune por las redes sociales desde hace tiempo, absuelto, cuando es denunciado, por magistrados que creen que es cosa de broma o simple libertad de expresión. Prueba a hacer tú lo mismo y te verás en la Audiencia Nacional. Las víctimas de las amenazas y los golpes, son siempre los agresores, como en Vallecas.

Soy escéptico con lo que vaya a suceder a partir de ahora, pero me temo que los debates sobran porque está todo dicho, votos, votos, votos, en lugar de balas, balas, balas, como escribía en 1938 el poeta Rafael Alberti en su Nocturnoque recuerdo a menudo: Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre / se escucha que transita solamente la rabia, / que en los tuétanos tiembla despabilado el odio/  y en las médulas arde continua la venganza, / las palabras entonces no sirven: son palabras. Votos insisto, votos, allá, y aquí cuando toque, de movilizaciones no hablo porque para qué.

         Está de más echarse las manos a la cabeza y alborotarse,  andar de colmos y de asombros vanos. Se veía venir, sí, pero eras apocalíptico, tremendista, exagerado, paranoico si lo decías, y sobre todo aguafiestas.

 

*** Artículo publicado en Diario de Noticias, de Navarra, el 25-IV-2021