Tsundoku

IMG_0056.JPGLeo un artículo en la vanguardia sobre el tsundoku: «el arte de acumular libros por placer»El artículo es uno de esos sacos de humo medio veraniegos que se refieren a una de las muchas vacuidades culturales que circulan por las redes y las páginas de los periódicos como una gran cosa.  Vuelve el burgués gentilhombre que un día descubre que habla en prosa.

El tsundoku se puede traducir popularmente como “bibliomanía”. Este concepto describe la sensación de tener un hogar con libros apilados por el simple placer de verlos. La palabra viene de los términos de la jerga popular japonesa tsunde-oku, que quiere decirapilar cosas para luego y marcharse, y dokusho, que significa leer libros.

Llevo toda la vida acumulando libros. Habré leído mucho, pero muchos otros fue más el placer de adquirirlos, de viejo o de nuevo, que su lectura pospuesta o abandonada.  A ratos me da por pensar que su sentido es no haber tenido libros de joven, ni mucha oportunidad de adquirirlos, y haber padecido no la censura que también, sino el odio al libro como objeto de pecado, algo que ensombrecía la vida o así lo veía yo. Creo que nunca he conseguido ordenarlos. y he dado esa tarea por imposible. Están en una o en dos filas, apilados en el suelo, metidos en cajas que van de un lado a otro.  Alguna vez me los han robado, algo que, me acuerdo, le hizo una gracia loca a Kepita Salanueva, pintorzuelo de cámara y gurú de patanes, y al Viruta, abogado marrón de corruptos sin tacha. Durante años, viviendo en Baztan, remitió algo esa manía de acumular libros porque no había de dónde sacarlos. Con la vuelta a la ciudad, han regresado los libros.

Alberto Manguel, en «Mientras embalo mi biblioteca», habla del consuelo que procura el estar rodeado de libros y de objetos. Tal vez sea eso, un consuelo, porque de ordinario, cuando estoy en mi cuarto de trabajo, hecho antro y biblioteca acumulativa, me siento seguro, como si estuviera en una madriguera escondida, a salvo.

 

«Deriva de la ría»

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Carlos Cánovas. Qué recuerdos más chungos los de aquellos días… «Deriva de la ría», otro trabajo fantasma, inútil, pane lucranda. La gente que lamenta haberte conocido… siempre es mutuo… Una época, años, que recuerdo con asco. De algunos puedo preguntarme si fuimos alguna vez amigos, de otros ni eso, meras comparsas de la cultureta del pueblón. Del catálogo que escribí para la exposición de Cánovas en Valencia nunca más supe, porque no tuvieron, ni él ni Juan Manuel Bonet, la cortesía de hacerme llegar un ejemplar, no ya en su primera edición, sino en la segunda, si es que la hubo. Lo primero para Cánovas, fue vender su catálogo navideño en la librería El Parnasillo, antro escachafamas,  a pesar de que mi nombre estaba mal puesto a mala idea, con plena intención de fastidiar, algo que fue muy festejado luego.

Este blog (Vivir de buena gana)

IMG_0260Lo empecé, de buena gana, en enero de 2009. Mucho tiempo, demasiado, que ha volado mientras las cosas cambiaban: las formas de comunicación, de lectura y escritura, el libro, las librerías, la prensa que dictaba las normas sociales y culturales, las redes sociales, fluctuantes, como todo, la realidad social y política que vivimos… Ha habido de todo, momentos de entusiasmo, de fatiga, de preguntarse esto para qué, y disgustos varios… A veces tengo la sensación de haberle quitado tiempo a otros trabajos de más sustancia.
No quiero engañar a nadie pero estoy procediendo a la limpieza de lo que considero hojarasca: artículos de prensa  semanales, los de mi sección “Y tio porque me toca” (Grupo Noticias) que ya no enlazan a ninguna parte, borradores que en ese estado se quedaron, fragmentos de libros ya publicados – Vivir de buena gana (2009), Idas y venidas (2012), El asco indecible (2013),  Con las cartas marcadas (2013), La sombra del Escamiento (2013), A trancas y barrancas (2014), notas de viaje a Bolivia y a otros lugares… en algún momento hubo más de tres mil entradas y muchas más fotografías, casi todas propias,  que en sucesivas tandas se han reducido mucho. Estos días pasados he retirado más de quinientas entradas. Creo que me detendré en enero de 2015 porque hasta esa fecha casi todo está publicado en formato de libro –las notas del año 2015 iban a formar, en parte, el dietario Rumbo a no sé dónde que por razones diversas decidí no publicar– o lo va a ser en el futuro en cuanto encuentre editor para esos dietarios o libros misceláneos o lo que sean.
Lo referido a Bolivia es distinto. No renunció a escribir sobre ese país, sus culturas y sus gentes, pero no como hasta ahora. Escribiré desde el recuerdo, pero no serán ya notas de viaje.
Yo no sé hasta cuándo puede durar esto sin repetirme. Solo sé que hace años lo escribía con más facilidad que ahora mismo…. no sé si lo que viene o sea va son fragmentos de una novela desordenada, de un libro de memorias, de un dietario, de un diario volátil, de un ensayo que tiene por fuerza que llevar el título El asco de nunca acabar… ya iremos viendo, mientras tanto que sirva como aquel Cuaderno de todo, que tenía Carmen Martín Gaite

*** La ilustración es de Mundinovi (Gazeta de pasos perdidos), libro misceláneo que publiqué en 1987… el tiempo que va pasando… como una destrozona… ¿La pipa? Ah, sí, una Astleys, de Eagle House, Jermyn Street, regalo de un buen amigo.

 

 

La Nave de Baco y Gustavo de Maeztu

Foto: Los acontecimientos de las últimas semanas, relacionados con las andanzas de los hampones de la cultura en Navarra, me han hecho formar intención de volver a publicar mi novela La nave de Baco (Espasa Calpe, 2004), pero en edición íntegra, no sometida a "correcciones paralelas" por parte de la editorial, ni a "sugerencias" de Pilar Cortés García-Moreno (en carta manuscrita que conservo, así como un juego de pruebas ampliamente marcado con posit amarillos)... Una novela en torno a Gustavo de Maeztu, su vida, la peña pamplonesa de La nave de Baco de la que el pintor formó parte (marqués de Vessolla, Kim, Eusebius, Alzugaray, Gaztelu, García-Tuñón, Galbete, Ordóñez... )  y sus actuales pesebristas, la Mofeta a la cabeza, y el Goyito y Salaverri y Juanito Ganbela y Pedro Manterola (alias Matías Gali), y Mainer y Korpax, a quien el anterior comparó con Borges (en libro retirado por corrupción) y más gente, mucha, de Navarra y Madrid... una animación. ¿Una burla? Radical.

Los acontecimientos de las últimas semanas, relacionados con las andanzas de los hampones de la cultura en Navarra, me han hecho formar intención de volver a publicar mi novela La nave de Baco (Espasa Calpe, 2004), pero en edición íntegra, no sometida a “correcciones paralelas” por parte de la editorial, ni a “sugerencias” de Pilar Cortés García-Moreno (en carta manuscrita que conservo, así como un juego de pruebas ampliamente marcado con posits amarillos que señalan aquellos pasajes conflictivos, de mal gusto, poco ortodoxos o políticamente incorrectos)… Una novela en torno a Gustavo de Maeztu, su vida y la peña pamplonesa de amigotes que se llamó, en la posguerra, La nave de Baco, de la que el pintor formó parte (marqués de Vessolla, Kim, Eusebius, Alzugaray, Gaztelu, García-Tuñón, Galbete, Ordóñez… ). Y junto al Gustavo de Maeztu de la época siniestra de la posguerra en Navarra, sus actuales pesebristas, la Mofeta a la cabeza, y el Goyito y Kepita Salaverri y Juanito Ganbela y Pedro Manterola (alias Matías Gali), y Mainer y Korpax, a quien el anterior comparó con Borges (en libro retirado por corrupción) y más gente, mucha, de Navarra y Madrid… una animación. ¿Una burla? Radical. No puede ser de otra manera, es casi la única defensa que te dejan, todavía.