La vida sigue…

Esa es frase de entierro o de velorio, o al menos en ese ambiente fúnebre se oye y dice mucho… ahora también. Es una forma de escapar de la desdicha ajena o de su recuento. Incomoda, ¿no? El viudo, la viuda, el huérfano, el que ha perdido la casa o el negocio… Quien la dice sabe que miente por inadvertencia. Le da igual. Él a lo suyo, a su negocio, a su asado al palo, a escapar de la desdicha no vaya a ser que la desdicha se fije en él. Es contagiosa. La vida, ¿qué vida? ¿Cómo sigue, además de las funciones fisiológicas?… Lo que sucede ahora mismo en Ucrania te hace ver, y recordar lo que te contaron, lo que leíste, que lo que llamas tu vida es de una fragilidad asombrosa y puede venirse abajo sin tu consentimiento ni participación, por mero azar o la fuerza arrolladora de unas circunstancias que te superan… la vida sigue, y tú en fuga.

*** Casajordi, Georges Bousquet, siempre fabuloso, por la ilustración

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