Frente a Gorramendi

 El de hoy ha sido un día helado, pero muy luminoso. He trabajado en una vieja idea de Selma Lagerlöf, llevada al cine en 1939 por Julien Duvivier: la carreta fantasma. Por la tarde salí a dar una vuelta por el camino de Erratzu. Ni un alma, o casi. Otza, otza! es el saludo alegre del día. Frío, sí. Me gusta el lugar donde he venido a parar (con idas y vueltas). Es fronterizo. La muga está a un paso. Me digo que algún día tengo que regresar a un collado donde una herrumbrosa alambrada que marcaba la línea fronteriza pasa por medio de un cromlech. La muga fue una industria. El lau gaua, el trabajo de la noche era un buen negocio. Unos se hicieron ricos, otros no tanto. Ahí arriba (Gorramendi) los americanos tuvieron una imponente base de radares; abajo, Bozate, el barrio agote, el barrio a secas, ya está bien; la torre todavía fortificada de los Ursua y Lamiarrita, la casa palacio de los Goyeneche… Con más desinterés que otra cosa suelo leer elucubraciones sobre los lugares fronterizos, pero debe tratarse de otros porque no veo lo que tienen que ver conmigo y mi manera de ver las cosas, en las que el humor vagabundo domina. Digamos que el desarraigo y la instabilidad es para toda la vida. A mí me da igual lo que escriban sobre la frontera «metafísica»… y dale. Me gusta que Francia esté a un paso y que de esa luz del suroeste, de la que hablaba Roland Barthes, me toque algo en el reparto, aunque sea mi norte. Me refiero a una Francia donde encuentro mucho de lo que me gusta, pero sin tener que aguantar notarios, burócratas municipales, reglamentos de puro delirio, policías, perceptores de impuestos abusivos, bancarios granujas, syndics de copropiété más canallas unos que otros, pero no mucho más… Me gusta el paisaje del valle, su silencio, la red de las sendas de bosque, pastos, collados, regatas, la gente con la que convivo entre bromas y veras. No puedo pedir mucho más. Estoy de paso, pero no me importaría hincar aquí el pico, en mi casa. En esa luz del atardecer de invierno veo un anuncio que me invita a vivir con intensidad lo único que tengo: el presente.

2 comentarios en “Frente a Gorramendi

  1. Allá al fondo la línea irregular de las montañas ¡ Qué maravilla! Marrones rojizos …Un buen lugar para vivir tranquilo.
    Salud

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  2. Pingback: Frente a Gorramendi — vivirdebuenagana – Conavegación | Blogosfera

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